martes, 28 de julio de 2009

Cruel Galeazzo Sforza

Castillo Visconteo, Pavía

Convertido en duque de Milán a la muerte de su padre, Galeazzo Sforza se entregó a las mayores crueldades. Las horribles torturas que infligía a sus víctimas causaron el horror de los cronistas de la época, que llegaron a describirlo como otro Nerón. Incluso se rumoreó que había envenenado tanto a su madre como a Dorotea Gonzaga, de la que deseaba deshacerse para contraer otro matrimonio más deseable. Es posible que estas acusaciones carecieran de fundamento, pero algunos de sus actos justifican las sospechas de locura que despertaba en sus contemporáneos. Por ejemplo, en una ocasión ordenó a sus artistas que decoraran una sala del castillo de Pavía con retratos de la familia ducal en una sola noche, bajo pena de muerte instantánea si no se cumplía.


Al mismo tiempo, Galeazzo demostró ser un mecenas del arte y la cultura. Fundó una biblioteca en Milán, invitaba a intelectuales de la universidad de Pavía y traía cantantes de todas partes del mundo para el coro de la capilla ducal. La imprenta se introdujo bajo sus auspicios, y el esplendor de su corte sobrepasaba a cualquier otra conocida. El lujo mostrado cuando visitó Florencia escandalizó a los ciudadanos, y en opinión de Maquiavelo era muestra de una notable degeneración en la moral pública.


Durante un tiempo a los milaneses les divirtieron sus fiestas, pero pronto llegaron a no tolerar al duque Galeazzo y su crueldad. Durante la festividad de San Esteban, en el invierno de 1476, fue asesinado a las puertas de la iglesia que llevaba el nombre del santo por tres cortesanos a quienes había agraviado.


Galeazzo Sforza


El cronista Bernardino Corio, testigo de la escena, relata cómo la esposa del duque Bona de Saboya, quien parece haberlo amado mucho, había tenido un presentimiento de tragedia, rogándole que no abandonara el castillo aquella mañana. Sin embargo Galeazzo no escuchó las advertencias de su esposa ni hizo caso de los malos presagios que traían los cuervos que sobrevolaban su cabeza. Salió con su espléndido traje de brocado escarlata, alto y apuesto como era, con una presencia que siempre resultaba impresionante. Y no lo era menos en el momento en que traspasó las puertas de la iglesia mientras el coro entonaba Sic transit gloria mundi.


Tras la muerte de Galeazzo, su esposa dirigió una carta al Papa preguntándole si no podría emitir una bula absolviendo a su difunto esposo de sus muchos y graves pecados. En su ansiedad por la salvación del alma de su marido, prometió tratar de paliar ella misma sus crímenes ofreciendo una reparación a aquellos a quienes él había perjudicado, y construir iglesias y monasterios, hospitales y llevar a cabo otras obras de caridad.


Ludovico el Moro, hermano de Galeazzo, estaba ausente por la época de este asesinato. Se encontraba con uno de sus hermanos pasando las navidades en la corte de Luis XI en Tours. Regresaba a casa cuando recibió la noticia por el camino. Galeazzo dejaba un hijo de sólo 7 años, Gian Galeazzo, convertido ahora en el nuevo duque. Cecco Simonetta, el hábil secretario y ministro de su padre, era quien gobernaba en su nombre.


Gian Galeazzo Sforza


Ludovico, al cabo de un tiempo, con la ayuda del rey de Nápoles logró hacerse con la regencia como tío del pequeño duque. Pero la vida de Gian Galeazzo no sería muy larga: falleció cuando contaba 25 años. El 22 de octubre de ese año de 1494, Ludovico el Moro recibía la corona ducal.


Giucciardini, en su obra La Historia de Italia, dice lo siguiente:


Se extendió el rumor de que la muerte de Gian Galeazzo fue provocada por un uso inmoderado del coito. Sin embargo, era creencia extendida por toda Italia que no murió de enfermedad natural ni debido a ninguna clase de incontinencia, sino que había sido envenenado... No hubo nadie que dudase de que, de haberse tratado de veneno, habría sido administrado por su tío Ludovico Sforza”.


La acusación no concuerda bien con el carácter de Ludovico, aunque sí con su desmedida ambición. Sea como fuere, la sombra de esa duda no ha dejado de oscurecer su recuerdo a lo largo de los siglos.


16 comentarios:

  1. Muy interesante esta historia, querida dama. Y luego critican a los Borgia... no diré que fueran unos santos, ni mucho menos, pero tampoco hubieran descollado tanto entre sus coetáneos si no hubieran cometido un pecado capital: convertirse en Papas, es decir, en los señores más poderosos, al menos en cuanto a influencia. Está claro que Ludovico, matara o no a su sobrino, lo apartó del ducado. Besitos.

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  2. Los Borgia tenian algo imperdonable: eran considerados extranjeros. Por lo demas, y con solo dar un vistazo a la epoca, una se da cuenta de que no eran diferentes a cuantos les rodeaban.
    Por otra parte, un Papa hubiera debido serlo, jiji.

    Bisous, madame

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  3. Quien mal anda mal acaba, eso debieron pensar los contemporáneos de Galeazzo a su muerte, que por cierto, se parece muchísimo a la de Julio César, advertencia de malos presagios incluida. Personalmente, aún a riesgo de aventurarme muchísimo, no creo que Ludovico matara a su sobrino cuando éste contaba 25 años porque podría haberlo hecho muuucho antes y no lo hizo. En cualquier caso salió beneficiado, sin duda, con la muerte del pobre chico. No hace falta que os diga, querida madame, que me encanta esta historia :)
    Un besito!

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  4. Yo tambien opino lo mismo sobre el Moro, madame. Peronalmente pienso que lo habria hecho antes de que Gian Galeazzo se casara y pudiera tener descendencia. Pero nunca se sabe.

    Bisous

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  5. Vaya, la misma causa de óbito de Gian Galeazzo, las alegrías carnales, se atribuyó por esa misma época al príncipe Juan, el hijo de los Reyes Católicos. Qué nobleza tan floja.

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  6. Jiji, debian de andar algo bajos de defensas.
    Aparentemente, porque luego leyendo una tantas proezas de consumaciones y tal, se llega a la conclusion de que los flojitos, con perdon, son los de ahora, y que por algo se consumían así.

    Bisous, monsieur

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  7. Solucionado el problemilla técnico de mi blog. Por lo visto era a causa del vídeo y ya lo hemos quitado. Y gracias por avisar porque como yo suelo entrar con el explorer no me había dado cuenta.

    Saludos.

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  8. Ya me parecia que tenia que ser el video. Que delicado es todo esto. A mi suele pasarme al reves, que entro con Mozilla y cuando hay algun problema con el explorer tardo en enterarme.

    Me alegra que hayan podido solucionarlo.

    Bisous

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  9. Mme. un gusto saludarla y decir que leo todo lo que usted escribe y es inmejorable. Deseo que se encuentren bien.
    Un gran abrazo Isthar

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  10. Madame, como esta usted?

    Espero que se encuentre totalmente recuperada.
    Yo he tenido dos dias infernales. Mas tarde o mañana le enviare un email para contarle.

    Bisous

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  11. Que intrigante historia Madame...A igual que los Borgia, los Sforza no estaban exentos de polémica.Me dá curiosidad una cosa: ¿Cómo habrán quedado los cuadros que Galeazzo ordenó que se pintaran en una noche?
    No se sabe con certeza si Ludovico fue responsable por la muerte de su sobrino, pero lo cierto es que tuvo que convivir con su oscura muerte mientras estuvo al frente del ducado.

    Besos

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  12. Si, madame, y si realmente fue inocente no debió de ser plato de gusto convivir con eso.
    Si fue culpable, los rumores no dejaron de ser un buen recordatorio para su conciencia.

    Bisous, Lady Caroline

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  13. Pues no entiendo cómo una persona amante del arte y de la cultura fuese a la vez un monstruo de crueldad. Pero se han dado tantos casos a lo largo de la Historia. La razón no está reñida con la ambición.

    Por otro lado, las premoniciones de la esposa de Sforza me recuerdan mucho a las de la mujer de César antes de su muerte. ¿No es acaso una forma de unirse con la antigüedad? Seguro que esa leyenda se propaló después de su muerte.

    Besos

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  14. Puede usted estar segura de que el relato sobre su muerte se propaló despues y no antes, jijiji.

    Bueno, en realidad todos los dias nos sobrevuelan aves, solo que cuando la jornada no termina en tragedia no se le da maldita la importancia. Cuando acaba en asesinato, uno tiende a convencerse de que las aves eran cuervos o cornejas. No hace falta ni Julio Cesar ni nada, supongo.

    Bisous, madame

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  15. No, si me refería a la premonición de su mujer y de la escenita a la puerta dle palacio de : "No salgas, cariño, que hoy he soñado que te asesinaban" o algo así. Y que ese símil al relato de la salida de César de su casa, ante las reticencias de Calpurnia, con respecto a Galeazzo se propaló después de su muerte por sus partidarios para asemejarle con César.

    Bueno, o esa idea me he hecho yo, jejeej

    Besos

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  16. Ah, lo de las premoniciones de la esposa tambien es un tema muy socorrido, sí. Hasta Catalina de Medicis habia tenido un sueño el dia en que hirieron a su esposo, aparte de la prediccion de Nostradamus. O por lo menos eso dijo ella. En realidad solía haber pocas variantes.
    El caso es que en su momento no, parece que a nadie se le ocurrio compararlo con Cesar ni despues de muerto. No se por que sería, jiji.

    Bisous, madame

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)