martes, 9 de junio de 2009

Que parezca un accidente

Isabel I de Inglaterra

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Toda Inglaterra estaba al corriente de los amores de la reina Isabel y Robert Dudley —que pronto sería conde de Leicester—, al que ella había distinguido desde el comienzo de su reinado. Ambos tenían la misma edad, se habían conocido de niños y habían estado juntos en la Torre como prisioneros. Las ambiciones de la familia de Dudley no tenían límite, y es posible que él se forjara la esperanza de ser un día el consorte de la reina. Pero había un obstáculo para ello: cuando tenía 19 años Robert se había casado con Amy Robsart, hija de un hidalgüelo acomodado. Guardaba a su esposa escondida en el campo, sin dejarla ir nunca a la corte, donde hubiera podido perjudicar sus planes. La existencia de su mujer se le hacía tanto más pesada cuanto más subía él de categoría.
Robert Dudley, conde de Leicester
Un día Amy fue encontrada muerta en su casa. El relato de los hechos es éste:
Parece que Amy Robsart se levantó temprano la mañana del domingo 8 de septiembre de 1560 en su casa de Cunmor Hall, e insistió a la servidumbre para que se fueran a pasar el día a la feria que había en el vecino Abingdon. “Yo estaré perfectamente sola. No me apetece salir a divertirme, pero siempre me gusta saber que los demás lo están haciendo aunque yo no pueda”. Así que todos se fueron excepto su dama de compañía, Mrs. Owens, y otra dama invitada. Con ellas pasó tranquilamente el día. Por la tarde se levantó súbitamente de la mesa en la que jugaban a las cartas y abandonó la estancia. No volvieron a verla hasta que los servidores, al regresar de la feria, encontraron su cuerpo sin vida al pie de las escaleras. Se había desnucado al caer.
Los rumores de que Dudley había asesinado a su esposa surgieron de inmediato. Puede que fuera por completo inocente: una encuesta demostró que no se encontraba en Cunmor Hall cuando su infortunada esposa se desnucó, sino que estaba en la corte, donde recibió la noticia; pero no tuvo por qué actuar personalmente, y ésa podía ser la coartada que tenía preparada. Se rumoreó que podría haber sobornado a un tal Anthony Foster, para que la empujara por las escaleras. De Qadra, el embajador español, afirmó que la reina había hablado de la muerte o de la cercana muerte de Amy antes de que sucediese el accidente, aunque, de ser así, pudo haberse referido al hecho de que la dama en realidad se encontraba muy enferma.
Amy Robsart
La naturaleza de su mal nos es desconocida, pero recientes investigaciones apuntan a que pudo tratarse de un cáncer de mama. Posiblemente hubiera fallecido a consecuencia de ello al poco tiempo, lo que inclina a pensar que Dudley pudo haber esperado el desenlace de la enfermedad para quedarse viudo. Y sería absurdo que la reina mencionara en público cualquier plan para acabar con su vida, tan absurdo como que Dudley le hubiera comunicado que pensaba asesinar a su esposa. En cualquier caso, y debido a su mala salud, también se sugirió que pudo haberse suicidado ante el sufrimiento físico que le causaba unido a la conmoción que le producía conocer la relación de su esposo con la reina. Se la había oído rezar para que Dios la librara de la desesperación.
Robert Dudley, conde de Leicester
En la carrera de Dudley hay demasiados misterios. Años después se decidió a una nueva alianza con Lady Sheffield; si fue una boda, lo que fue discutible y discutido, lo ocultó. Más tarde aún se casó con la condesa de Essex, cuyo marido había muerto oportunamente en Irlanda. Él mismo murió de un modo bastante repentino y se rumoreó que había sido víctima de un veneno que destinaba a su mujer. En cualquier caso, un jurado decidió que la muerte de Amy Robsart había sido accidental.
En resumen, que no sabemos gran cosa; todo lo que se puede decir es que la tradición ha denigrado, con razón o sin ella, al favorito de Isabel. Los cortesanos, a pesar del poder de Dudley, o por su causa, lo envidiaron y atacaron.
La cuestión es que este asunto, lejos de despejarle el camino, supuso un grave obstáculo. La reina, si en algún momento había considerado en serio la idea de desposarlo, se vio obligada a hora a dar marcha atrás para no resultar salpicada por los rumores, y el favorito vio así truncadas sus grandes ambiciones.
Bibliografía:
Isabel I de Inglaterra – Sysley Huddleston
Love Romances of the Aristocracy – Thornton Hall

19 comentarios:

  1. Vaya, qué misterioso...Ló que más me ha extrañado de todo es que se levantara de la mesa sin decir nada y se marchara. ¿Habría recordado súbitamente una cita con el que sería su asesino? ¿Y por qué tanto interés en despedir a la servidumbre? Un enigma lleno de cabos sueltos. Me ha encantado :)

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  2. Sí, es que lo más curioso es que ella misma había insistido mucho en que se fueran. Resulta peculiar el momento en el que ocurrió. Algun misterio tiene que ocultarse detras, algo mas complejo. Pero no se sabe ni por donde comenzar a buscar.

    Bisous, madame

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  3. Es que es todo muy misterioso, y parece ser que ella ese día actuó de forma extraña. Aunque tampoco me extrañaría nada que fuese cosa del marido.

    Saludos!

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  4. Quien sabe. Quedan muchas incognitas en el aire, pero si ella estaba tan enferma, no sería muy logico que no hubiera podido esperar un poco a que se muriera de forma natural.

    Bisous, madame

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  5. La duda no es si fue o no un accidente, la duda es ¿no era Isabel I la reina virgen?

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  6. Pues a lo mejor tecnicamente, monsieur, pero moralmente imposible.
    Según María Estuardo, forzosamente habría de serlo, porque "no estaba normalmente constituida como mujer". Pero ya se sabe que la Estuardo era un poquitin bocazas.

    Bisous, monsieur

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  7. La verdad madame la dama estaba muy muy enferma pero de todas maneras que la asesianra Dudley no me extrañaria nada, d Isabel, dudo mucho que supiese algo.

    Besitos

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  8. Yo tambien lo dudo mucho, madame. Estoy segura de que ella no sabia nada. Dudley se jugaría demasiado al proponerle algo que podria repugnarle y hacer que lo mirara con otros ojos. No tenia por qué consultarle. Sabía que ella agradecería más que despachara el asunto dejandola al margen.

    Bisous

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  9. Lo que resulta normal es que el conde de Leicester también falleciera de manera repentina y "accidental".
    Demasiado poder y demasiado cercano a la reina. Estorbaría a los intereses de muchos nobles cercanos a la corte.

    Pasad una buena jornada.
    Abrazos, madame.

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  10. Ya se sabe que los favoritos, y más de las reinas, no suelen ser muy bien considerados... La muerte de la esposa tiene cabos sueltos; si el de Leicester era inteligente debía haber previsto que una muerte accidental de su esposa le traería más problemas que beneficios. Quién sabe.

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  11. Ya lo creo que Leicester estorbaba, monsieur Enrique, y no solo a los ingleses. Entre las potencias extranjeras tambien suponia a veces un engorro, por su influencia sobre la reina, a veces contraria a los intereses que defendia cada uno.
    Tenia muchos, muchos enemigos.

    Bisous

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  12. Estoy de acuerdo con usted, monsieur Xibeliuss: a el no le beneficiaba mucho el asunto, más bien ponía un obstaculo mas. Y ademas innecesario, puesto que solo se requeria un poco de paciencia para quedarse viudo.

    Bisous

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  13. Es que eso de ser favorito tiene sus riesgos y sus decepciones. Desde luego, uno de ellos es la envidia, la cantidad de historias y leyendas mas o menos negras que se forjan a su alrededor, máxime en un contexto de favoritismos y carreras y codazos para conseguir las mayores cotas de influencia. Quizá tampoco él supo manejar bien la situación. Parece, sin embargo, que la reina le tuvo mucho afecto durante años e incluso se dice que tuvo un hijo de él. En cuanto a Amy, si ese retrato es de la época, hay que decir que era una mujer muy bella. Pero claro, entre la belleza y el poder... Besitos, dama.

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  14. Yo creo que fue el gran amor de Isabel, sin duda.
    En cuanto al retrato, ignoro si será realista, o si habra posado siquiera para él. Pero sí, si es ella era muy hermosa. Supongo que lo era de todos modos, porque Dudley no se casó con ella por ser un buen partido precisamente.

    Bisous, madame

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  15. No se yo, madame!! Cierto es que, con tantas tretas que inventaban los de la época, es factible que fuese un asesinato premeditado pero el hecho de que insistiera en quedarse sola más me sugiere un accidente o un suicidio que lo primero y, sobre todo, teniendo en cuenta que era conocedora de su avanzada enfermedad.

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  16. Yo tambien me inclino a pensar eso, madame.
    Y sin embargo tengo la impresion de que ella se fue guardando un secreto, algo mas que nunca sabremos. Se entrevistaria con alguien esa noche?

    Bisous

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  17. Simula, disimula, no ofendas a nadie y de todos desconfía: antiguo consejo para un joven Rey Sol que te servirá para desenvolverte y medrar en la Corte en la que todos sobrevivimos. Donde hay un grupo de personas, existirá una lucha por el poder, alguien lo conseguirá y a su sombra crecerán los cortesanos que conspirarán para quitárselo o para agarrarse a una porción de poder dentro de su Corte. Tal vez aún no te hayan contado cómo funciona todo esto. Te guste o no, ya estás metido de lleno en la Corte y es mejor que domines sus reglas. Despierta, otros ya te llevan ventaja. Es hora de medrar.

    MANUAL Y ESPEJO DE CORTESANOS, cuyo extracto puede descargar desde
    http://www.personal.able.es/cm.perez/Manual_y_espejo_de_cortesanos.pdf

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  18. Una historia repleta de celeos, venganzas, política, malentendidos y misterio... que es lo que más atrae. Desde luego si el conde planeó el asesinato de su propia esposa para aspirar a casarse con la Reina, le salió mal la jugada. Aludimos a que ella estaba enferma de cáncer de mama. Pero, en aquélla época, ¿quién sabía eso? Se hablaría de malos humores, de hacerle sangría por tener altas fiebres, pero en modo alguno se podría preveer su muerte. El conde sabría que su mujer estaba enferma, pero sus ansias por medrar hacían que el tiempo pasase muy lentamente. Quizás por eso aceleró el proceso,... o no. Quién sabe...

    Saludos

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  19. Madame, estoy de acuerdo con usted en que en la epoca se daban explicaciones extrañas a los males, y probablemente hablarian de malos humores y cosas asi, pero la experiencia ya demostraba que, lo llamaran como lo llamaran, esos sintomas en la epoca inevitablemente desembocaban en muerte.
    Pero quien sabe, en efecto. La impaciencia pudo jugar una mala pasada. Me inclino, sin embargo, a pensar que no.

    Bisous, madame

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)