jueves, 25 de junio de 2009

¿...O volvió a casarse la reina Victoria?

Victoria de Inglaterra

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Las anotaciones a modo de diario que de la reina se han conservado testifican que estaba preocupadísima por los alojamientos de Brown cuando iban de viaje. Se ocupaba de que él estuviera en la habitación de al lado, bien tratado y contento. Cualquier incidencia molesta para Brown era asumida por la reina como una agresión contra ella. ¿Que en Coburgo el cuñado de Victoria alojaba a Brown en las habitaciones de los criados, lejos de ella? Se acabó tratar con el cuñado. ¿En un viaje a Bruselas no era instalado cerca y de modo distinguido? Pues bien, no se volvería a Bruselas.
En algún momento fue preciso advertir a Victoria de que no procedía en absoluto que Brown apareciese en público a su lado, pues la gente comenzaba a llamarla Mrs. Brown. Lejos de avenirse a tales recomendaciones, la reina decía que se la quería dejar a solas, como una pobre viuda desamparada, sin el único apoyo moral que la respaldaba.
Aunque Brown nunca quiso sacar provecho lucrativo de su posición, no faltaron los avispados que lo utilizaron en su beneficio. Por ejemplo, el joyero de la reina se lamentó de que ésta le hacía pocas compras en una ocasión en que invitó a comer a Brown. El servidor le dijo que lo dejara de su cuenta y le presentó a la reina una bandeja de joyas que devolvió al negociante casi vacía. No consta, sin embargo, que él sacara nada de tales situaciones, y nunca prosperaron los recelos y las insidias que despertaba su privilegiada situación.
John Brown
La reina, por supuesto, tenía que estarle muy agradecida a su servidor, que además le había salvado la vida en más de una ocasión. El 29 de febrero de 1872, cuando el landó descubierto de Victoria salió del palacio de Buckingham para llevarla a dar un paseo, Brown saltó para agarrar y reducir a un irlandés, Arthur O’Connor, que se había acercado a un palmo de la reina pistola en mano. Algo más tarde prendió y desarmó a un loco que disparó contra ella en la estación de Windsor. Otro día un tropel de periodistas estaba incomodando a la reina y no se resolvía a dejarla en paz hasta que Brown los desafió a todos a pegarse con él. Los informadores se dispersaron en el acto.
Lo que en modo alguno puede justificarse mediante una profunda gratitud es el modo en que Victoria se dirigía a Brown. No entra dentro de lo reglamentario que la reina de ningún país le escriba a un servidor: “¡Oh, perdóneme y excúseme si le he ofendido! No era mi intención… Me es usted tan hondamente querido, es usted tan precioso para mí y tan adorado que me resulta insoportable verle interpretar mal la situación…”. Y, lo que es peor, la nota iba firmada por “La que le amará siempre con devoción”.
Más insólito es aún el motivo de semejante escrito: en agosto de 1876, estando la corte en Holyrood, había fallecido la madre de Brown, que se hallaba de luto y triste por ello. La reina había contratado a un gaitero para que tocara en sus cenas. Brown se enfadó porque estando él tan apenado Victoria oyera música, y se lo hizo notar. La reina le envió entonces la nota con la indicación de “Queme usted luego este papel”.
Victoria de Inglaterra
Brown se limitó a romperlo y echarlo a la papelera. Más tarde se hicieron obras en aquella habitación y un operario vio los papeles y tuvo la curiosidad de juntarlos.
Victoria hizo construir para él una casita en Balmoral. Estaba llena de retratos dedicados de personajes de todo el mundo, regalos y recuerdos, y prometía una vejez feliz para el buen hombre. Sin embargo, en 1883 una serie de enfermedades leves que fueron complicándose causaron la muerte del leal servidor, a sus 56 años de edad, unos 8 menos que la reina. Ésta experimentó una tristeza tal que sólo podía compararse a la sufrida con la pérdida de su marido. Sus homenajes conmemorativos fueron desatinados: comenzó encargando una estatua de Brown de tamaño natural, a cuyo pie ponía flores, y publicó una biografía del servidor ornamentada con el diario personal de éste. La inscripción en la estatua corrió a cargo nada menos que de Lord Tennyson:
Friend more than Servant, Loyal, Truthful, Brave,
Self less than Duty, even to the grave.
Estatua de John Brown

El texto de la lápida, en el cementerio de Carthie Kirk , fue redactado personalmente por la reina Victoria: “Aquí descansa el servidor personal y amigo bienamado de la reina Victoria, a la cual sirvió durante 34 años. Fue una verdadera bendición este amigo dotado de fidelidad infalible, este amigo ofrecido por el destino”.

No hace mucho se descubrieron los diarios de Lewis Harcourt, un político de la época. Los diarios contienen un informe relativo a uno de los capellanes de la reina, el reverendo Norman MacLeod, que en su lecho de muerte confesó estar arrepentido de haber oficiado el matrimonio de la reina Victoria con John Brown. Continúa el debate acerca de la credibilidad que debe darse a este dato.
Lo que nadie puede negar es que la reina ordenó a su medico que cuando ella muriera metiese en su ataúd un mechón de los cabellos de Brown, su fotografía y un anillo que había llevado la madre de John y que él le había regalado. Y esto se hizo así, y no es leyenda.
Bibilografía:
El reverso de la Historia – Pedro Voltes
The life and times of Queen Victoria – Dorothy Marshall
Queen Victoria secret marriage – Raymond Lamont-Brown

28 comentarios:

  1. Bonita entrada. Me ha recordado -aunque no tenga nada que ver- una gran novela y una gran película: "Lo que queda del día".
    Saludos.

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  2. Pues no se, monsieur, porque no la he visto. Pero bueno, ahora queda para ustedes decidir si se trataba de amistad y mutuo interés o si eso no colaba.

    Bisous

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  3. La verdad es que una relación un tanto sospechosa la verdad... tanto apego no deja de ser muy raro...
    Siempre se ha dicho eso de "dime de lo que presumes y te diré de lo que careces" por lo que mucha moral victoriana pero luego.... todo puede ser

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  4. ¡Vaya, fascinante historia madame! Verdaderamente debió amarle mucho. Pobre Isabel que vio morir a los dos hombres de su vida. Me ha encantado esta entrada :)

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  5. Perdón, quería decir Victoria...jeje.

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  6. Pues es posible que fuera leyenda pero, por lo que contáis, yo juraría que se trata de una historia de amor en toda regla más que de amistad.
    Y hasta me creo que llegara a celebrarse esa boda.

    Pasad un buen día, madame.
    Un beso.

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  7. Si, monsieur, en cualquier caso, ella hubiera considerado sumamente impropio que cualquier otra dama se hiciera enterrar con un mechon de los cabellos de su sirviente. Pero la ley del embudo siempre resulta muy comoda.

    Bisous

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  8. Sí, madame Ana. Creo que tuvo dos grandes amores, y a los dos sobrevivio. Por un lado fue afortunada de haber podido vivir ese amor, aunque hubiera de ser medio clandestino.

    Bisous

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  9. No, madame Pepa, no fue leyenda, no. Le doy mi palabra de que se hizo enterrar así. Está comprobado.
    Por tanto, llegados a ese punto, a mi tampoco me sorprenderia que ella hubiera querido regular de algun modo su union mediante un matrimonio.

    Bisous

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  10. Todo hace pensar que estaban relacionados de una manera muy estrecha. Me atrevería decir que sí existió un romance y posteriormente boda. La manera como se trataban con tanta familiaridad y se defendían mutualmente hace que pensar... Creo que el mechón de pelo de Brown es un prueba de ello.

    Besos Madame

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  11. Si, madame, a mi esa me parece la prueba definitiva. Nadie pide ser enterrado con el mechón de pelo, el retrato y el anillo de un amigo, por mucho afecto que hubiera sentido. Eso es mucho mas que afecto. Y la nota resulta tambien de lo mas reveladora. Yo nunca firmo las cartas a mis amigos diciendo que soy la que los amará siempre con devoción. Eso es otra cosa.

    Bisous, madame

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  12. Estaría tan rodeada de buitres que esta devocion le venía que muy bien ; pero algo sospechosa si que es !

    Grosses bises de Malaga.

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  13. Si, despues de perder a Alberto supongo que necesitaba volver a encontrar algo parecido en lo que apoyarse. Le era necesario amar.

    Bisous, madame Annick

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  14. Pues si el confesor lo dice sería verdad. Además estaba en todo su derecho (claro que antes no lo había). El amor es necesario.

    Un abrazo

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  15. Lo que se debate es si es cierto que el capellan lo dijo o no, porque el politico, en todo caso, no lo sabe de primera mano: el solo tenia 9 años en aquella epoca. A el se lo habian contado, y podia ser cierto o no.

    De todos modos, la forma en que quiso ser enterrada es muy reveladora. Para una persona creyente como era ella, no creo que hubiese pedido ser enterrada con los recuerdos de una relacion pecaminosa, luego es posible que ambos regularan religiosamente su relacion en algun momento.

    Bisous, madame

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  16. Si a la Vicky se le cruzo casarse nuevamente, nadie iba a disuadirla de ello, aunque por motivos de estado mantuviera la boda en secreto. Pero con su caracter y su voluntad, lo mas probable es que si, de la boca para afuera se las diera de pobre viuda desamparada, y que como siempre hiciera su real gana y voluntad.

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  17. Seguro, madame. La reina suele poder hacer lo que le da la gana, tiene esa ventaja. Y no es la unica sobre la que se rumoreó un matrimonio secreto, o que se confirmó. No sería tan extraño, después de todo, cuando hay unas fuertes convicciones religiosas de por medio.

    Bisous

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  18. Uyuyuy que me parece que el amor entre la poderosa reina Victoria y su fiel guardaespaldas va tomando peso con esta magnífica historia que usted nos ha relatado.

    Es que hay detalles que no dejan lugar a dudas de que entre ellos había un sentimiento hondo y profundo. Como el caso de la estauta o del mechón de cabello. ¿Eso se desea con un simple amigo?

    Besos

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  19. Eso digo yo, madame. Por lo menos a mí no me da tan fuerte con los amigos, jiji. Y no es que una sea fria, por cierto, pero es que cada cosa en su sitio.

    Bisous

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  20. Una bella historia que pone de manifiesto esas nobles virtudes que dignifican la condición humana.

    Un cuento de amor, un relato de lealtad, un silencio embaucador.

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  21. La historia es bella y conmovedora, en efecto, como siempre lo son las historias de amor.
    Con todo, no solo contiene nobles virtudes, sino tambien su dosis de hipocresia por parte de Victoria.

    Bisous, monsieur

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  22. Eso parece amor, pues parece que si lo hubo a escondidas de una sociedad conservadora. un amor como pocos...es muy conmovedor como quedo la reina con la muerte de Brown!

    **una brillante entrada, como todas!

    saludos!

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  23. Madame que gran placer volver a leerla :). La reina Victoria es una de las reinas que más llaman mi atención y me ha encantado leer esta historia entre ella y John Brown (ya me leí la primera parte de su post), si él hubiera tenido unos años menos hubiera sido mi hombre ideal, jijiji.

    Por como se expresaba ella en esa nota (en la que le dice que no malinterpretara lo que vió) si se ve claramente que había algo más que simple amistad.

    Un abrazo Madame :)

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  24. Muchas gracias, monsieur Napoleon. La verdad que es un placer ir descubriendo cómo en la historia no todo fueron guerras y crimenes, sino que tambien hubo espacio para grandes amores.

    Bisous

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  25. Madame Minerva,que grata sorpresa tenerla de regreso por aqui! Pense que prolongaria usted aun sus vacaciones blogueras.

    La comprendo con respecto a Brown: no cabe duda de que fue hombre de buenas cualidades, y que supo llevarse el secreto a la tumba. Que dificil es, al verse en ese puesto, no dejarse arrastrar por la ambicion.

    Bisous, madame

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  26. De vez en cuando vi por TV la pelicula Su Majestad MRS. Brown. Pero ahora leyendo la historia es diferente. Una grande historia (como Tristan y Isolda). Que pena que la historia real no sea llevado al CINE.

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  27. No se sí mi pregunta se adecuada, o si sea algo tarde para hacerla, pero como una gran fanática de la reina Victoria, y juntamente de Alberto, me llego a preguntar, ¿a quién amo más Victoria?
    Todos sabemos que ella realmente amo a Alberto, y el a ella, pero al leer lo que ella puso en su ataúd, mis dudas crecen, sólo puso un objeto perteneciente a Alberto, en cambio los de Brown fueron 3
    Saludos!

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    Respuestas
    1. Hola, madame, disculpe el retraso. En realidad los amó a los dos, cada uno en una etapa de su vida. El recuerdo de Brown estaba mucho más vivo, por haber sido el último, pero supongo que no significaba que lo amara más que a Alberto. Si aún en ese momento era capaz de tener ese recuerdo para su esposo, eso significa que tuvo que amarlo mucho.

      Buenas noches

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)