lunes, 29 de junio de 2009

La Heráldica


La heráldica, o ciencia del blasón, es una ciencia auxiliar de la Historia que, según la Real Academia, consiste en “el arte de explicar y describir los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona”. Y blasonar es disponer el escudo de armas según las reglas del arte, es decir, disponer convenientemente los blasones. Entendemos por blasones, además de los escudos, también cada figura, señal o pieza que lo componen.

Las Cruzadas tuvieron mucho que ver con esta ciencia, pues la convivencia de caballeros de diferentes naciones bajo unas mismas banderas hizo necesario crear un símbolo que
distinguiera a uno de otro, y, junto con la cruz que fue el emblema común, comenzaron a aparecer las primeras piezas y figuras.

La palabra “heráldica” procede de “heraldo”. Los heraldos eran nobles caballeros que ejercían la función de jueces encargados de dictar las normas a seguir en los torneos. El origen de los escudos de armas es plenamente castrense, pues se fundamenta en la lucha, ya sea en la guerra o en los torneos, llevando los ejércitos unos distintivos emblemáticos. Los guerreros tenían necesidad de diferenciarse en los combates mediante algún signo externo, al ir cubiertos con armaduras. Eran precisamente los heraldos quienes asignaban a cada apellido su escudo de armas correspondiente, tras investigar al caballero en cuestión, y el país que más contribuyó a la elaboración y desarrollo del lenguaje heráldico fue Francia.


Aunque el origen de los escudos es, pues, individual y reservado a los guerreros, se convirtieron en familiares y hereditarios a partir del siglo XII, y pronto pasaron a ser usados por quienes no participaban en combates, es decir, por las mujeres y los clérigos. El blasón dejó de ser distintivo de la nobleza cuando los plebeyos ricos iniciaron también su empleo. Por tanto, salvo en regiones concretas de
algún país, los escudos de armas no significan prueba alguna de nobleza.

La forma de estos escudos varía de una nación a otra. El español, o al menos el más usado tradicionalmente, y que la heráldica universal considera como privativo de España, es rectangular,
cuadrilongo, y redondeado en su parte inferior.

La lectura o descripción de un emblema heráldico se realiza a la inversa, es decir, como si se contemplara una figura humana: su lado derecho será nuestra izquierda, y viceversa.

Los metales y colores con los que se pinta tanto el escudo como las figuras, reciben el nombre de esmaltes. Hay dos metales: oro y plata; y cuatro colores: gules (que es como se llama en heráldica al rojo), azur (azul), sinople (verde) y sable (negro). El púrpura o violáceo no se considera verdaderamente heráldico.

El oro simboliza nobleza, magnanimidad, riqueza, poder, luz, constancia, sabiduría, y se expresa con el color amarillo.


La plata es insignia de pureza, integridad, obediencia, firmeza, vigilancia, elocuencia, y se expresa en color blanco.

El gules denota fortaleza, victoria, osadía, alteza, ardid.

El azur representa la justicia, celo, verdad, lealtad, caridad, hermosura.

El sinople denota esperanza, fe, amistad, servicio, respeto.

El sable es prudencia, rigor, tristeza, honestidad, obediencia.

Distinguir los metales y colores, cuando aparecen pintados, no supone dificultad, pero sí cuando el escudo está tallado en piedra o dibujado a pluma o a lápiz, salvo que al pie del mismo se acompañe su explicación detallada. Para superar este obstáculo, se empleó al principio el método de poner iniciales a los colores. Otros les asignaban una cifra del 1 al 7. Sin embargo, fue el jesuita Pietra Santa quien concibió la idea actual de representar los colores mediante señales gráficas. De esta manera representó el oro con puntitos, la plata sin señal alguna; el gules con líneas verticales, el sable con líneas transversales y verticales o con fondo negro…

A los esmaltes dichos se añade el color de la carne, llamado carnación, para representar partes del cuerpo humano, y también los colores al natural de animales, plantas, frutos y sombras.

Las reglas del blasón no permiten poner en el escudo metal sobre metal, ni color sobre color. Los casos en que se comete esta irregularidad son escasos, figurando entre ellos el escudo de armas de Jerusalén. Se compone de metal sobre metal, oro sobre plata (amarillo sobre fondo blanco).


17 comentarios:

  1. Todo un mundo esto de la Heráldica... a mi es algo q me supera, yo también pienso que estos blasones eran útiles en un contexto de analfabetismo, ya que poner en un palacio un letrero con el título de los moradores sería ignorado por la mayoría sin embargo un escudo es algo gráfico e identificable...

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  2. Muy interesante artículo, Madame.
    He de reconocer que haste no ha mucho, el tema de la heráldica me parecía un soberano tostón, mas propio de crios jugando al pokemon.
    Recientemente estoy cambiando mi opinión, y al encontrarme muy verde, artículos como éste me son muy ilustrativos.
    Saludos, Madame.

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  3. Ah, pues es un buen apunte, monsieur Jose Luis. Tiene usted razon, resultaba mucho mas util cuando no se sabia leer.

    Bisous

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  4. Para mí el tema tiene algo de fascinante, monsieur Xibeliuss: me traslada a las cruzadas y a los torneos medievales, y tiene, ademas, el aliciente de ir descifrando los símbolos y colores como quien da con un mensaje oculto.

    Bisous

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  5. Aquí os dejo abrir un e-libro muy útil para que lo miréis, se llama “Manual y espejo de cortesanos”, de C. Martín Pérez.

    http://www.personal.able.es/cm.perez/comentarioslibros.html
    http://www.personal.able.es/cm.perez/Manual_y_espejo_de_cortesanos.pdf

    Simula, disimula, no ofendas a nadie y de todos desconfía: antiguo consejo para un joven Rey Sol que te servirá para desenvolverte y medrar en la Corte en la que todos sobrevivimos. Donde hay un grupo de personas, existirá una lucha por el poder, alguien lo conseguirá y a su sombra crecerán los cortesanos que conspirarán para quitárselo o para agarrarse a una porción de poder dentro de su Corte. Tal vez aún no te hayan contado cómo funciona todo esto.

    Te guste o no, ya estás metido de lleno en la Corte y es mejor que domines sus reglas. Despierta, otros ya te llevan ventaja. Es hora de medrar.

    Saludos

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  6. Me encanta el tema de la heráldica, leí algo, cuando buscaba los blasones de los duques de Guisa y Lorena. Estuve en Joinville, donde tenía su corte Ana d'Este,duquesa de Guisa.Nieta de Ana de Bretaña,y de Lucrecia Borgia. Apasionante Mme.felicidades.
    Besos Isthar

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  7. Los franceses han contribuido mucho a este tema de la heraldica. Y esa pasion por la historia de Francia creo que es una de las cosas que nos unen, madame. Realmente es un mundo apasionante.

    Bisous

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  8. Ay, madame qué interesante. Nunca he estudiado nada sobre Heráldica así que cuando tengo que recurrir a ella por mi trabajo me veo obligada a consultar unos libros soporíferos y casi herméticos. Me encantaría aprender algo más, muy buena esta entrada. Un besito!

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  9. Son solo unos cuantos datos muy someros, como una introduccion. El tema es complejísimo, asi que la entiendo a usted. Llega a resultar muy hermetico.

    Bisous

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  10. Aunque varias reglas de antaño nos resultarían poco prácticas hoy, no deja de ser genial apreciar la elegancia que se transmitía en algunas manifestaciones del pasado, como en este caso la heráldica.

    Interesante entrada Madame!

    Besitos :)

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  11. Si, resulta curioso ver cómo las cosas que hoy nos parecen meros adornos sin sentido, en su momento surgieron porque fueron necesarios para algo. por ejemplo para distinguirse en un combate.

    Bisous, madame

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  12. Muy interesante, dama. Por más que he repasado algunas veces esas reglas tan sencillas que has explicado, no logro retenerlas en mi cabeza. Menos mal que siempre hay a mano un texto para consultar... Besitos, querida amiga.

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  13. Pues yo sacandome de estas cuatro cosas elementales ya me pierdo, madame. Es complicadisimo, no se cómo se aclaraban, jiji.

    Bisous

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  14. A mi me resulta complicadísimo distinguir unos apellidos de otros por medio de este método, pues muchos de ellos se componen de las mismas figuras, y como en piedra no podemos ver sus colores, pues prácticamente un rompecabezas.

    Si a ello añadimos que encada región un apellido común pude adquirir sus propios distintivos estamos entonces ante una ciencia del jeroglífico. Además algunos apellidos de familias nobles poco conocidas pueden ahber incluso desaparecido.

    Besitos

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  15. Es verdad, madame. Hoy en dia, y despues de tantas ramificaciones, la cosa ha llegado a convertirse en una merienda de negros, jiji.

    Bisous

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  16. muy interesante todo el mundo de la heraldica, no es tan sencilla como parecia!

    saludos madame!

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  17. En absoluto, monsieur.
    Uno podria dedicar su vida entera a su estudio.
    Pero no sere yo!

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)