jueves, 7 de mayo de 2009

Un príncipe maltratador

Castillo de los príncipes de Conti en l'Îsle-Adam

Luis Armando II de Borbón, príncipe de Conti, afectado por una giba hereditaria, presenta una enigmática figura. Cuando murió prematuramente en 1727, a la edad de 39 años, el abogado Barbier escribió sobre él: “Era, por así decir, el único príncipe que tenía inteligencia y luces, que se aplicaba en el trabajo, y con quien se podía contar en el Consejo”. Y a la vez un loco furioso.


La madre del Regente escribe en febrero de 1720 lo siguiente:


La duquesa de Orleáns, madre del Regente


En el baile de la Ópera “agarró por la fuerza a una pobre muchacha muy joven recién llegada de provincias. La arrancó del lado de su madre, la colocó entre sus piernas y, mientras la agarraba con un brazo, le dio cien bofetadas y papirotazos que la hicieron sangrar por la nariz y la boca. La joven, que ni lo conocía, lloraba a lágrima viva, pero él se echó a reír y dijo: “¿Verdad que pego bien?” Cuantos vieron aquello sintieron lástima. Sin embargo, nadie osó socorrer a la pobre muchacha, pues temían tener que vérselas con aquel loco, que es muy violento, hace las muecas más horrorosas y habla muy alto.”


Desde luego, si de algo estaba loco era de celos. Aunque engañaba continuamente a su mujer Luisa Isabel, una Condé, hermana del duque de Borbón, no soportó que ella le pagase con la misma moneda.


Luisa Isabel, esposa de Conti


Saint-Simon cuenta que a la princesa le gustaba repetir a su marido “que él no podía hacer un príncipe de la sangre sin ella, pero que ella sí podía hacerlo sin él”, lo cual, aunque fuese cierto, no dejaba de ser imprudente. En dos ocasiones la violencia del cornudo jorobado demandó la intervención de un cirujano. Tras una escena particularmente dura, la desdichada, encinta de siete meses, se escapó del domicilio conyugal para ir a refugiarse a casa de su madre, y luego a un convento.


El marido hizo reír a todo París movilizando al Parlamento para recuperar a su esposa, quien declaraba abiertamente que si venían los alguaciles ella se desnudaría y ya verían si se atrevían a ponerle la mano encima. Tales extravagancias divirtieron al público durante tres años antes de que la princesa consintiese en volver al domicilio conyugal, donde convivió con su colérico esposo durante los dos últimos años de la corta vida de éste.



Bibliografía:

El Secreto del Rey - Gilles Perrault


20 comentarios:

  1. Vaya ejemplar el jorobado. Desde luego, cuando murió la que debió descansar en paz fue la viuda.

    Saludos

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  2. Y no solo ella, madame, si debia de ser para entrar en panico al verlo acercarse. Menuda joya.

    Buenas noches

    Bisous

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  3. Cuántas pasiones están en juego en ésta historia, personas que se juntaban, se destruían y talvéz la felicidad estaba muy lejos, imposible para ellos...
    Besos Isthar

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  4. Michelle Perrot (historiadora) dijo una vez en una entrevista que el tema del maltrato a las mujeres no ha sido muy explorado en la historia y vaya que este príncipe sería un personaje interesante para analizar al respecto, quizá como punto de partida ;).

    Yo de su esposa aprendía a usar una espada, por si acaso :).

    Besitos

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  5. Perdón por lo que voy a decir... pero que pedazo de cabrón!!!! me hubiese gustado ver a este individuo ante la muchedumbre revolucionaria de 1789

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  6. Vaya desgraciado! Menos mal que su pobre esposa no tuvo que aguantarlo durante mucho más tiempo.
    Un abrazo, madame!

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  7. Si, madame Isthar, lo malo es que el caballero no controlaba sus malas pasiones.
    La locura estaba en su familia, y el la habia heredado. Realmente este hombre era un demente.

    Bisous

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  8. Es verdad, madame Minerva, que dificil sería bucear en la intimidad para averiguar sobre ese tema, pero tenemos datos para pensar que no debia de ser menos frecuente que ahora el maltrato por parte del esposo, y alguna gran señora hubo maltradada por su amante.

    Bisous

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  9. Monsieur Jose Luis, se libro de todo, pero no de una muerte temprana de todos modos. Su esposa aun le sobrevivio muchos años. Espero que por fin pudiese estar tranquila la pobre.

    Bisous

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  10. Madame Ana, imaginese que horror de matrimonio, tener que convivir con una persona que es un demente y muy peligroso, pero al que no se puede tocar porque es un principe de la sangre.

    Bisous

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  11. ¿Y dices que murió premarutamente?. Pues por los modales y el comportamiento creo que a los que convivian con él les debió parecer que moría centenario.
    Que brutalidad tan consentida por Dios.

    Un abrazo

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  12. Es verdad, madame, y la prueba de lo relativo que es todo. Tal vez demasiado joven para morir, pero a los que le rodeaban ya les debia de parecer que estaba tardando.

    Bisous

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  13. Ay Madame, cómo me he divertido con las andanzas de estos dos!
    Y os digo una cosa: fijáos bien: cuando yo sea anciana,si no bandono el chocolate, me pareceré a la Duquesa de Orleans!
    Baisiers
    La Petite Fleur

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  14. Pues de joven era delgadita delgadita. Es para ver los retratos y comparar.
    Debio de comer mucho chocolate ella tambien, madame.

    Bisous

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  15. Pobre mujer, la verdad me ha echo muschisima gracia lo que le decia se ve que era una mujer muy fuerte.

    Besos Gema

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  16. Jo, vaya príncipe!!! Creo que por mucho título que tuviese deberían haberlo encerrado en algún palacio, porque era un auténcito peligro público. Y encima maltratador con su mujer y todo el que se le ponía por delante. Lo dicho: un encierro y se hubiese acabado el problema, porque entonces no había otra solución.
    Saludos

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  17. Tenía arrestos la mujer, madame Gema, no cabe duda.
    No todo el mundo se atrevia.

    Bisous

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  18. Pues si, madame Carmen, pero los principes de la sangre eran intocables. Y ademas, loco y todo, su presencia en el consejo era valiosisima. Estaba loco, pero no era tonto.

    Bisous

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  19. Hola, gracias por todo estoy leyendo el libro que no tenía.Besos Isthar

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  20. Me alegra que lo este usted disfrutando, madame.

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)