miércoles, 20 de mayo de 2009

La Liga de la Rosa Blanca


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En la historia de Inglaterra hay dos grandes nombres que hacen volar la imaginación. Uno de ellos es Plantagenet, que parece contener la esencia de todo cuanto es magnífico y principesco. Inmediatamente trae a la memoria a Ricardo Corazón de León, cuyo breve reinado está repleto de romanticismo.
Pero tal vez un nombre de mayor influencia aún es el que conecta a la actual familia real británica con las tradiciones del pasado, y que aglutina historia y leyenda. Tal es el nombre de los Estuardo.
El primer Estuardo del que se conoce algo recibió su nombre del título de Mayordomo de Escocia (Steward of Scotland), cargo que permaneció en la misma familia durante generaciones, hasta que el sexto del linaje, al casarse con la princesa Marjory Bruce, adquirió la corona escocesa. Eso fue a principios del siglo XIV; y finalmente, tras la muerte de Isabel de Inglaterra, el hijo de su rival, Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra, reunió bajo su corona los dos reinos que habían estado en guerra constante durante tanto tiempo.
Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra
Seguramente los orgullosos Tudor, cuyo linaje terminó con Isabel, habían despreciado a los “Mayordomos”, cuyo reino era pequeño y frío, y que no eran capaces de controlar a sus propios vasallos. También resulta fácil de imaginar, con Sir Walter Scott, a los altivos nobles de la corte inglesa arrugando la nariz ante la idea de que en adelante tendrían un rey Estuardo ellos mismos. Sin embargo, la diplomacia de Jacobo resultó casi tan buena como la de la propia Isabel, y, aunque hizo algunas tonterías, el nuevo rey estaba lejos de ser un tonto.
Jacobo I no tenía una figura regia, a pesar de lo cual, cuando la ocasión lo requería, conseguía reunir la dignidad que hacía sentir a los demás que estaban en presencia de un rey. Fue el único Estuardo que careció por completo de encanto o belleza.
Su hijo, Carlos I, fue tal vez uno de los peores gobernantes que Inglaterra haya tenido jamás. Sin embargo, su rectitud, su rostro melancólico con cierto atractivo, la gracia de su porte y el elemento fuertemente religioso de su carácter, junto con el hecho de que fue sentenciado a muerte después de haber sido entregado a sus enemigos traicioneramente, fueron todos factores que se combinaron para convertirlo en un mártir. Hoy en día hay ingleses que rezan aún para que Dios perdone a Inglaterra por haber ejecutado al rey Carlos.
Carlos I Estuardo
La llamada Liga de la Rosa Blanca fue fundada el 10 de junio de 1886 para perpetuar la lealtad inglesa al linaje de los Estuardo. Hacen cosas absurdas, como negarse a rezar por los actuales reyes de Inglaterra y empeñarse en sostener que la princesa María de Baviera es la verdadera gobernante de Gran Bretaña. Afirman que los Estuardo fueron los últimos reyes de Inglaterra que gobernaron “por la gracia de Dios” en vez de por la gracia del Parlamento. Y de hecho, la actual familia real se alegra de poder remontar su sangre a los Estuardo a través de una línea procedente del tronco de Jacobo I que había emparentado con los Hanover.
Este sentimiento por los Estuardo es algo que pertenece al reino de la poesía y el romance, pero es tan fuerte que se ha mostrado en numerosas ocasiones del modo más contundente. Por ejemplo, Sir Walter Scott había entregado su lealtad a la casa de Hanover. Cuando Jorge IV visitó Edimburgo, Scott se sintió transportado por el entusiasmo. Ni siquiera era capaz de ver que el hombre que tenía ante sí era un borracho. Veía en él la encarnación de todos los nobles rasgos que deberían conformar a un rey. Se apoderó de un vaso de vino del que había estado bebiendo Jorge y se lo llevó para conservarlo para siempre como un objeto de reverencia. Sin embargo, en su corazón, y con frecuencia en su discurso, incluso Scott era un Jacobita.
Nadie puede acusar a la reina Victoria de frívola, y se supone que no tenía un gran sentido del humor. Pero después de escuchar una vez la música de las gaitas y las baladas románticas que se cantaban en Escocia, dicen que comentó con un suspiro:
Cada vez que escucho esas baladas, siento que Inglaterra pertenece en realidad a los Estuardo.

12 comentarios:

  1. Cuando llegó el día del la ejecución de Carlos Estuardo, este preguntó por el tiempo que hacía ya que temía que si iba abrigado y hacía calor el sudor hiciera pensar que tenía miedo y lo mismo si iba ligero de ropa y el frío le hiciera tiritar.

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  2. Es verdad, monsieur. Eso eran reyes, ve usted? Y aun hay gente suspirando por los Estuardo. Claro que aunque solo sea por comparacion con los Hanover, no me extraña.

    Bisous

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  3. Esos Estuardo que se han creído, qué simpáticas tus historias y bien caletas. Suerte.

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  4. Buf, lo menos se creian reyes. Que se yo, lo mas!
    Muchas gracias, monsieur. Intuyo que eso de caletas debe de ser algo agradable.

    Bisous

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  5. No tenía ni idea de la existencia de esta Liga de la Rosa Blanca, pero sin duda hará alusión a los dos bandos que se enfrentaron en la Guerra de las Dos Rosas, no sé. De todos modos esta historia me recuerda a los carlistas españoles, defensores de un pretendiente al trono que nunca llegó a reinar.

    Saludos, madame

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  6. Pues realmente por el nombre parece que deberían de ser defensores de los York, las rosas blancas, pero no, resulta que son Jacobitas. Hay otras organizaciones con el mismo nombre, creo que relacionadas con los rosacruces. Es todo muy extraño.

    Bisous

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  7. Muy interesante Madame, por cierto os he dejado un regalito en mi blog.

    Besos

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  8. Saludos
    Me sorprendo de las cosas que aprendo cuando me paso por este blog.Me saca un poquito la ignorancia cultural que tengo sobre algunos temas.
    Hasta pronto.

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  9. Muchisimas gracias, madame Gema, acabo de ver el premio. Me honra usted al distinguir de tal modo mis blogs.

    Bisous

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  10. Muchas gracias, madame Amatista.
    Espero seguir entreteniendola con estas historias.

    Bisous

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  11. De la Liga de la Rosa Blanca se desligó o apareció una facción Jacobita que sosteniendo también los derechos legítimos de los Estuardo y sus descendientes legítimos, la Casa de Witelbach de Babiera, defendían etre otras cosas una especie de SOCIALISMO TRADICIONALISTA.
    La "Society of the Red Carnation" o Sociedad del Clavel Rojo fue una de las sociedades políticas jacobitas de Gran Bretaña que defendió los principios monárquicos legitimistas combinandolo al mismo tiempo con las reivindicaciones de un socialismo cristiano, a finales del siglo XIX. Sus principales dirigentes fueron E.L.L. Foakes y Gavin Scott."
    Defendió incluso en sus políticas, la nacionalización de los ferrocarriles y las minas, junto con las pensiones de vejez, medidas socialistas de la época que a los liberales del siglo XIX les irritaba profundamente.

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    1. Lo de las pensiones de vejez parece irritar aún más a los del siglo XXI, por lo que estoy viendo y escuchando en estos tiempos. Créame, monsieur, que a veces me dan ganas de regresar al barroco para no volver.

      Muchas gracias y feliz semana

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)