martes, 12 de mayo de 2009

Enrique IV... ¿El Impotente?

Alcázar de Segovia

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En la sentencia de nulidad del primer matrimonio de Enrique IV de Castilla con Blanca de Navarra se señalaba que el príncipe había demostrado su virilidad con otras mujeres cuyos testimonios se incluían. Ante esta situación se concluía que existía una especie de sortilegio o hechizo —en la documentación se dice legamento— que le impedía llevar a buen fin los intentos de acceder carnalmente a su esposa. En un informe elaborado por el médico de Juan II, el doctor Fernández de Soria, se dice que no existía en el príncipe desde su nacimiento ningún defecto y que la fuerza sólo la perdió en una ocasión, cuando tenía doce años y que de dicha ocasión vino el hechizo o maleficio que tenía para las relaciones con doña Blanca de Navarra.
En mayo de 1453, el obispo de Segovia, don Luis de Acuña, fue requerido tanto por parte de don Enrique como de doña Blanca para que dictase sentencia de anulación porque ante un “legamento” el matrimonio, al cabo de más de 16 años, no se había consumado. Ambas partes coincidían en afirmar la no consumación y cómo de diferentes maneras habían intentado hacer desaparecer el hechizo que les impedía unas relaciones normales. El obispo de Segovia ordenó la apertura de diferentes investigaciones, de las que resultó que la esposa era virgen y que Enrique había tenido trato carnal con mujeres de Segovia.
Enrique IV de Castilla
En cambio, Hernando del Pulgar dice que “Amó estrechamente a muchas, así dueñas como doncellas de diversas edades y estados, con quienes había secretos ayuntamientos; y las tuvo de continuo en casa, y estuvo con ellas solo en lugares apartados, y muchas veces las hacía dormir con él en su cama, las cuales confesaron que jamás pudo hacer con ellas cópula carnal.”

Sin embargo, con los convenientes datos de la investigación encargada, parecía que el problema de la falta de descendencia del príncipe estaba relacionado con alguna situación particular existente en su matrimonio y no con la impotencia, por lo que se dio la deseada sentencia de anulación. El asunto, como era preceptivo, se elevó a Roma por vía de apelación, y el arzobispo de Toledo, por delegación del Papa Nicolás V confirmó dicha sentencia en noviembre de 1453.
Casó entonces con Juana de Portugal en 1455. Pero Enrique se negó a que la primera noche matrimonial se desarrollara de forma pública según era la costumbre, es decir, con la presencia de aquellos testigos que certificasen que la reina llegaba virgen al matrimonio y que el rey la accedía carnalmente. El rumor sobre su impotencia se extendía cada vez más, sobre todo cuando comenzaron a pasar los años y tampoco la segunda esposa quedaba encinta. Hasta que al cabo de siete años la reina da a luz una niña que llevó su nombre y que pronto comenzó a ser conocida como “la Beltraneja”, por atribuirse su paternidad a Beltrán de la Cueva.
Beltrán de la Cueva
No sabemos cuánto había de verdad en estos rumores, pero sí que en una ocasión Beltrán, al escuchar que él era el progenitor, exclamó: “Me parece a mí que esta niña tiene muchos padres”. Curiosamente, en lugar de negar su participación en los hechos sugiere que era un honor compartido con otros caballeros.
Algún tiempo después Enrique IV entregó a la reina como rehén al arzobispo de Sevilla para garantizar el cumplimiento de un pacto entre el rey y el prelado, según era práctica corriente. Parece que el libertino arzobispo galanteó a la reina, con resultado no muy claro. Lo que no admite la menor sombra de duda es que Juana fue seducida y acabó en brazos de un sobrino del prelado y biznieto de Pedro el Cruel, de nombre don Pedro de Castilla, apodado el Mozo. La reina quedó encinta cuando permanecía muy alejada del rey y no podía atribuirle la paternidad.
La desdichada Juana intentó infructuosamente darse a la fuga, pues se encontraba embarazada de 7 meses al terminar el plazo en que debía permanecer como rehén y regresar a la corte. Enrique, al ver su deshonra proclamada de modo tan público, para salvar la cara habló de encarcelar al amante, pero al final ni eso hizo, y ninguno de los dos recibió castigo.
La reina se alejó de la corte y vivió con su amante y sus hijos gemelos. Falleció pocos años después, contando 36, y posiblemente a consecuencia de un aborto, aunque también se habló de veneno.
En 1930 Gregorio Marañón realizó su Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo. Diagnosticó al rey de displasia eunucoide con reacción acromegálica, que se define como una endocrinopatía, posiblemente un tumor hipofisario, manifestando litiasis renal crónica, impotencia, anomalía peneana e infertilidad, además de caracteres psico-patológicos.


Bibliografía:
Enrique IV el Impotente y el final de una época - José Calvo Poyato

20 comentarios:

  1. Quien dudaria que el rey era impotente? Era algo que se caia de maduro, or mas testigos que comprara que con otras mujeres era un semental.

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  2. La cuestion es que, al resultar tan conveniente la impotencia del rey para su hermanastra Isabel, ha llegado a hacerse una cuestion de lo mas sospechosa. Podria ser que los datos hubieran sido manipulados posteriormente en su beneficio, aunque parece que no es que hiciera demasiada falta.

    Bisous, madame

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  3. Si tenían que consumar en público, casi no es de extrañar que tuviera problemas.

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  4. Ays, qué cosas madame...yo me imagino a esas pobres novias la noche de bodas con todo el mundo pendiente en la alcoba...¡por no hablar del novio! :)
    Un abrazo, querida!

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  5. Si, madame Kassiopea, ciertamente no es nada de extrañar que hubiera problemas al tener que consumar en publico, por muy normal que fuera entonces. Lo que ya es mas raro es que los problemas persistieran durante 16 años, sobre todo desde que sabemos que los encantamientos y cosas asi no existen.

    Bisous, madame

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  6. Yo creo que me hubiera muerto de verguenza, madame, por mucho que me hubieran aleccionado y mentalizado.
    No podia ser un trago precisamente agradable.

    Mire que eran desconfiados, tener que ver para creer! jijij

    Bisous, madame Ana

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  7. Hace algun tiempo publique un post sobre Juana la Beltraneja, pobre mujer cuanto sufrio por las habladurias de la gente. En mi opinion Enrique si que era un poco a su manera, pero de lo que no dudo esque de Juana era su hija.

    Besos

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  8. Porno made in Siglo XV, sin duda los nobles estarían deseando el ser invitados a las bodas reales ... En cuanto a Enrique IV seguramente habrá de todo en su historia, y el que este rumor le vino muy bien a Isabel la Católica es innegable. La historia anda llena de reyes de dudosa paternidad, el más cercano sin duda Alfonso XII

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  9. Recuerdo su post, madame Gema, muy interesante por cierto.
    Ya ve, yo dudo de todo.

    Bisous

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  10. Ay si, monsieur, ya ve usted, cuando la reina es la titular al parecer no importa mucho el origen del vastago. En cambio cuando solo es consorte, eso lo cambia todo.
    Por otra parte, y curiosamente, el origen de la dinastia Trastamara esta en un bastardo, habido de los amores de Alfonso XI por su amante, Leonor de Guzman. No parecio ser un obstaculo en ese caso.

    Bisous

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  11. No, no, y no. Muerta antes que hacer pública mi noche de bodas. Siempre me pareció algo terrible esa exposición.
    En cuanto a la impotencia, esta no implica infertilidad, claro está que en aquellos años no se conocía otra forma de fecundar. Y en algunos caso la impotencia es parcial o momentánea. En fin, esesta una muy triste historia, sobre todo para la niña,que recibió el mote de la Beltraneja, pagando culpas que no tenía, y que le deben dehaber dolido.
    Muy ameno, como simepre vuestro relato.
    Baisiers
    Doña Guiomar de Ulloa

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  12. Pues no, madame, no se conocian muchas alternativas a la hora de fecundar, no. Tenga usted en cuenta que hablamos del siglo XV y no de la actualidad.
    Y estoy de acuerdo en que en ocasiones la impotencia es parcial o momentanea, digamos pequeños fallos. Pero la del caballero se habia prolongado ininterrumpidamente durante mas de 16 años en los que no hubo ni un momentito brillante, pues le recuerdo que devolvió a su esposa completamente intacta
    Pero como digo, aun en el supuesto de que fuera bastarda, otros bastardos tuvieron mejor suerte y hasta alcanzaron coronas.

    Bisous, madame Guiomar

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  13. Ya tuvo paciencia, doña Blanca de Navarra, de esperar 16 años a que se consumase el matrimonio. Toda su vida fértil, casi, teniendo en cuenta la poca esperanza de vida de la época. En todos los tiempos ha habido hombres que han sacrificado a las mujeres con tal de no ver herido su orgullo. En fin. Besitos, dama, un post muy interesante.

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  14. Si, me da lastima doña Blanca, porque en toda esta tragedia yo creo que es en la que menos se piensa, y tambien tuvo que ser muy triste para ella, despues de 16 años ser devuelta asi.

    Bisous, madame

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  15. Estoy de acuerdo contigo, muchas veces la mujeres quedaban en un último plano.
    Por suerte eso ya quedó en el pasado, pero deben de haber sufrido mucho.
    Besos Isthar

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  16. Si, madame, y aun muchas veces son postergadas, aunque se hayan hecho tantos avances. No hemos llegado al final del camino, pero echando la vista atras una suspira con alivio al ver que al menos nos hemos ido librando de unas cuantas cosas.

    Bisous

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  17. Me compadezco mucho Madame de Juana la Beltraneja, siempre dudaron de su legítimidad y fue un instrumento en manos de las diversas facciones castellanas.
    El caso de Enrique IV es un tanto oscuro, creo que las damas que afirmaron haber tenido relaciones con el monarca fueron compradas. Veo poco probable que haya consumado su unión con sus dos consortes!

    Besos Madame

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  18. Si, yo tambien pienso asi. Quien sabe, pero es que devolver a la primera intacta despues de 16 años, justo los de su juventud, me parece demasiado.
    Pero la pobre Juana debio de llevar una vida bien desdichada, en efecto. No fue de envidiar su destino.

    Bisous, madame

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  19. Pienso que el asunto de la impotencia de Enrique IV se trató como algo político: quienes les interesaba que fuera impotente propalaron rumores de ello y los que no, curiosamente, quedaron callados porque les parecía una afrenta. Para mí nadie dudaba que el rey podía acceder carnalmente a sus esposas, pero fueron mayores los rumores que la verdad. Y mas teniendo en cuenta que Isabel la Católica (como bien habeis dicho) se benefició de ello. Probablemente durante todo su reinado los rumores se convirieron en verdad.

    Por otro lado, y según tengo entendido, la reina Juana de Portugal era bastante fresca, pero no tiene que ver con que el marido fuera o no impotente. Si ella tuvo hijos con otro a lo mejor tenemos que hablar de infertilidad del rey y no de impotencia, ¿no cree, madame?

    Saludos

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  20. Pero madame, si el primero que dudaba era el. El divorcio fue por esa causa, que él reconocía y achacaba a un hechizo. Isabel la Católica acababa de cumplir dos años. Los rumores sobre la impotencia del principe (que aun no era rey) datan de muchos años antes de saberse que ella iba a nacer un dia. Es cierto que cuando despues nacio y con el tiempo llegó a reinar, le vino muy bien, pero que eso no lo convierte en mentira.

    Como ve en el diagnostico, Gregorio Marañon habla de ambas cosas, impotencia e infertilidad, entre otras varias mas, sí. Pero lo que es obvio es que la primera esposa no es que no hubiera quedado embarazada, es que ademas continuaba siendo virgen al cabo de 16 largos años.

    Nunca podremos tener la absoluta certeza de nada, pero tampoco me parece uno de los misterios mas oscuros de la historia.

    Bisous, madame

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)