jueves, 28 de mayo de 2009

Asesinato en la catedral



Catedral de Florencia

Es el día de Pascua de 1478. En la catedral de Florencia, la familia Médicis asiste a misa; en medio de una gran muchedumbre se encuentran Lorenzo el Magnífico y su hermano Juliano. Han acudido a la iglesia caminando desde su palacio en compañía de varios amigos. Lorenzo salió con su joven huésped Rafaello Riario; tras él lo hizo Juliano, acompañado por Francesco de Pazzi y Bernardo Bandini. Francesco abraza afectuosamente a Juliano, pasándole un brazo por la cintura en señal de familiaridad. Es la misa solemne de Pascua.

El cardenal arzobispo de Florencia alza la hostia y todo el público se arrodilla y se inclina en señal de devoción. En ese momento Juliano, que se encontraba en el lado norte del coro y, naturalmente, desarmado, es atacado por la espalda por Bernardo Bandini y Francesco de Pazzi. En postura genuflexa y con la cabeza inclinada, presentaba el mejor blanco para sus enemigos. Un enorme tajo en el cráneo da cuenta de su vida.


Juliano de Médicis

En el mismo instante, Mafei y Stefano atacan a Lorenzo pero, no siendo tan profesionales en el asesinato como Bandini, sólo consiguen herirle en el cuello. Lorenzo, con gran presencia de ánimo, se quita inmediatamente la capa, la enrolla en el brazo izquierdo a guisa de escudo y, sacando la espada, rechaza a sus atacantes, salta sobre la barandilla del presbiterio y, corriendo delante del altar, se refugia en la sacristía. Bandini se precipita hacia allí, matando por el camino a Francesco Nori, que le sale al paso. Poliziano y otros dos amigos de Lorenzo cierran las pesadas puertas de bronce de la sacristía antes de que Bandini pueda alcanzarla. Una vez dentro, Antonio Ridolfi sorbe la herida de Lorenzo por si el arma estaba envenenada.

La iglesia es un clamor. Nadie entiende nada. Cuando, poco a poco, la gente se percata de lo que ha sucedido, buscan a los criminales; pero éstos, aprovechando la confusión general, ya han abandonado la iglesia. El joven cardenal Rafaello Riario se refugia en el altar mientras uno de los que estaban con Lorenzo en la sacristía trepa hacia el órgano para mirar y ve el cuerpo de Juliano tendido en el lado norte del coro, al tiempo que constata que los conspiradores han huido.

Al cabo de un rato, Lorenzo, herido y absolutamente consternado por el destino de su hermano, regresa a casa con sus amigos.


Lorenzo de Médicis

Esta famosa conspiración, conocida como la conjura de los Pazzi, se originó en Roma por iniciativa del Papa Sixto IV y sus sobrinos de la familia Riario, los cuales ganaron como cómplices a los Pazzi, una de las familias más importantes de Florencia. Fue el primero de los Papas que sacrificaron los intereses de la Iglesia con objeto de avanzar a su familia. Así, Sixto instigó al más maligno de sus sobrinos, Girolamo Riario, a apoderarse de Florencia. Naturalmente esto supondría el asesinato de los hermanos Médicis, un detalle embarazoso.

Por otra parte los Pazzi, aunque hubieran deseado eliminar a los Médicis, no tenían intención de permitir que los Riario se quedaran con Florencia, de modo que las dos familias se aliaron con el común objetivo del doble asesinato, pero con el pensamiento de que, una vez perpetrado, ya se librarían del otro cómplice.


Tumba de Juliano II de Médicis


Los dos partidos se reunieron en Roma en los primeros meses de 1478, con conocimiento del Papa, aunque éste no estuviera al tanto de los detalles, que había dejado a cargo de su sobrino Girolamo. La conspiración también incluía movimiento de tropas, enviadas a ocupar las fronteras de Florencia. Se dispuso que marcharían sobre la ciudad en el momento de confusión tras el asesinato.


Próximamente:
La venganza de los Médicis.


Bibliografía:
Florencia de los Médicis - Luis Racionero


14 comentarios:

  1. Como se las gastaban... no respetaban ni lo más sagrado... otro asesinato famoso en una catedral fue el de Santo Tomás Becket (una idea para una próxima entrada)

    ResponderEliminar
  2. Es verdad, monsieur, otro asesinato muy famoso, en efecto.
    A veces nos da la impresion de que en otro tiempo los lugares sagrados eran mas sagrados, pero si echamos la vista atras, vemos que no fue exactamente asi.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  3. ¿Cómo era la frase? La política es el arte de continuar la guerra por otros medios... Quizás en aquella época no lo tenían tan claro.

    ResponderEliminar
  4. O tal vez ahora tampoco, si echamos un vistazo a nuestro alrededor. Quien sabe cuantos siglos mas necesitaremos, monsieur.

    Muchas gracias por su amable visita.

    Bisous

    ResponderEliminar
  5. En esa época el poderoso estaba siempre expuesto a cualquier conspiración. No había seguridad ni entre los supuestos amigos.

    ResponderEliminar
  6. Y menos en Florencia. Menuda merienda de negros, madame. Habia que vivir con un ojo en la espalda.

    Bisous

    ResponderEliminar
  7. Este es uno de los episodios más intensos e intrigantes de la Florencia de los Médici. El libro de Racionero del que has sacado el texto, según indican, es magnífico, lo leí hace muchos años, cuando me disponía a visitar Florencia y lo recuerdo con deleite. Te ha quedado una entrada estupenda. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Estoy de acuerdo con usted, madame.
    El libro es un deleite. Y Florencia mas aun!

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Quién pudiera vivir un día, aunque sólo fuera eso, en aquella Florencia marcada por las intrigas, el arte, el amor, la muerte y la cultura. Una coctel explosivo!!!!

    Saludos

    ResponderEliminar
  10. Ya me hubiera gustado participar en alguna fiestecita de los Médicis, ya. Pero a ser posible sin veneno.

    Bisous

    ResponderEliminar
  11. Que misas que tenian entonces!
    ni ahi se podia estar en paz, aunque conociendo a esta familia supongo que no se quedaron con los brazos cruzados.

    ResponderEliminar
  12. Por supuesto, madame.
    En cuestion de unos minutos comenzara la venganza.

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Ays, querida madame, no sabéis cuánto me fascina esta historia. Hace apenas unos 5 años se descubrió una misteriosa carta que deja al descubierto que toda la trama fue organizada nada menos por el Duque de Sforza, que sin embargo, salió totalmente impune. Es más, nadie sospechó jamás de él. Aquí os dejo un enlace que he encontrado que no tiene desperdicio.

    http://www.elpais.com/articulo/ultima/asesinoocultodurante500anos/elpepiult/20040220elpepiult_1/Tes

    Un fuerte abrazo querida amiga!

    ResponderEliminar
  14. Perdón, quería decir Duque de Urbino. Es que a veces los confundo :S

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)