sábado, 11 de abril de 2009

Una española en la Revolución Francesa

Teresa Cabarrús

Para unos un engendro del mal, para otros un ángel salvador, Teresa Cabarrús, hija del conde Cabarrús, ministro de finanzas de Carlos III, nació en Carabanchel Alto, cerca de Madrid, el 31 de julio de 1773. Siendo aún una niña fue enviada a estudiar a Francia, donde pasó a residir de modo permanente al contraer matrimonio con el marqués de Fontenay, que después se divorció de ella.


Retrato del conde de Cabarrús, padre de Teresa, por Francisco de Goya


Teresa fue famosa por su vida disipada, pero dicen que hasta en sus horas de mayor disipación, ella, que simpatizaba con las ideas revolucionarias, mostró un temperamento compasivo, mitigó infinitos dolores y arrebató a la guillotina millares de cabezas. Tal vez atolondrada, vanidosa y ambiciosa, pero nunca vulgar.


Teresa Cabarrús


En los brindis de un banquete político alzó su copa un día “por el olvido de los errores, por el perdón de las injurias, por la reconciliación de todos los franceses”. Y en 1817, en una carta, dice: “…Se sabe de antemano que mi divisa es el perdón de los errores con el olvido de las injurias, y que esta divisa, adoptada y proclamada en medio de las crisis que sucedieron al 9 de Termidor, prueba que la paz y la unión son los únicos anhelos de mi alma”.


Teresa Cabarrús


Se arruina por socorrer a los que necesitan su auxilio y, hablando de sí misma, se define en estos términos: “Soy una pobre mujer con un corazón de hospital”.


Al respecto de Tallien, quien arrebatado por su belleza se convirtió en su amante tras hacerla liberar cuando fue arrestada en Burdeos, Teresa nos deja esta frase para justificar su desamor hacia él: “Hay demasiada sangre en sus manos”. Trató, sin embargo, de influir en él y hacerle más benévolo. Al poco tiempo de comenzar a vivir con él en Burdeos, afirmó: “Hace varios meses que no me acuesto ninguna noche sin haber salvado a alguien”.


Teresa en la prisión de La Force aguardando la guillotina


Nadie puede negar tampoco que era valiente. Se jugó la tranquilidad y arrostró enormes peligros en numerosas ocasiones por ayudar al prójimo, y provocó la caída de Robespierre, que había jurado aniquilarla. Supo, además, desafiar habladurías igual que había desafiado a la muerte.


Ejecución de Robespierre


A su valentía contribuyeron su optimismo y el aplomo que le infundió su hermosura. Porque era hermosa, francamente hermosa. Y también desprendida, abnegada, intrépida. Con ella, sin embargo, se han ensañado sus primeros biógrafos debido a su vida de escándalos, sus devaneos amorosos, su coquetería, su desaprensión. Fue la mejor amiga de Josefina, pero Napoleón la desaprobaba precisamente a causa de su conducta, y durante la época del Imperio no fue recibida en los salones más distinguidos.

12 comentarios:

  1. Madame Cabarrus fue una de esas mujeres-heroinas que surgieron al calor de la Revolución Francesa. A mí también, en su día, me impresionó el hecho de que hubiera nacido en España. Pero es que creo que se sentía plenamente francesa, aunque quedasen en su memoria infantil los recuerdos de una país de toros y gitanos,jajaja.
    Saludos

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  2. Asi es, madame, y de manera bastante logica, pues ella abandonó España siendo niña, y toda su vida transcurrió en Francia, muy comprometida ademas con los importantes acontecimientos que tenian lugar por entonces, y que casi paga con su vida.

    Lo de los gitanos es curioso, porque en Francia tambien había, aunque en el siglo XVI hubieran sido expulsados de París. Pero siempre nos quedara Esmeralda, verdad madame?

    Y de corridas de toros Francia tampoco estaba exenta por entonces, creo. No estoy segura porque entiendo muy poco por no decir nada del tema taurino.

    Bisous, madame

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  3. Pero siempre pasa lo mismo. Fue una mujer valiente, que ayudaba al prójimo, generosa... pero lo que realmente importaba a la gente era su vida privada y sus devaneos.

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  4. Se da cuenta, madame?
    Cuando uno era un Richelieu no pasaba nada, podia hacer lo que se le antojase. Pero cuando una era Teresa Cabarrus, y por tanto una mujer, daba igual a cuantos hubiera salvado, que no la recibian en los salones.

    Bisous

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  5. Que interesante personaje, no la conocía hasta hoy ;).

    De cierto modo es hasta sorprendente que ella que simpatizaba con la revolución haya salvado tantas vidas de la guillotina, ojalá el resto de franceses hubieran tenido la visión conciliadora que ella tenía respecto al futuro de Francia.

    Es curioso como a personajes como ella siempre se les mencione su vida amorosa y se haga tanto hincapié en esta y pensar que a veces se dejan de lado los logros más importantes de varias mujeres como Teresa.

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  6. Pues si, se ve que en una mujer llama mas la atencion su vida amorosa. Pero bueno, a ella no le importaba mucho :)

    Bisous

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  7. no conocía la historia de esta mujer, realmente interesante. En esa época cuando una mujer trataba de ser "libre" siempre se la tachaba de "disoluta"... o de otra cosa que rima con esto.

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  8. Asi es, monsieur, hasta epocas bien recientes.
    Por eso esta mujer fue doblemente valiente. No solo se enfrento a la muerte, si no tambien a las habladurias sin pestañear. Supo ser libre.

    Bisous

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  9. Hola amiga, tu sabes que pase la noche en el hospital, pues operaron a mi hermana de la columna y por suerte está recuperándose muy bien.
    Deseo que tu y familia estén bien. saludos a tu papi.Besos Isthar

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  10. Ay, madame, no tenia ni idea, lo siento mucho!

    Espero que continue la recuperacion sin consecuencias.

    Un beso

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  11. Doña Teresa tenia el valor de un dragon, para jugarse la vida propia para salvar ajenas.
    Por aqui recientemente se ha editado un libro sobre su vida.

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  12. Gracias, madame.
    Una vida fascinante, por cierto.

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)