lunes, 20 de abril de 2009

Un funeral vikingo



El viajero árabe Ibn Fadlan siguió en el 822 los detalles del funeral de un jefe vikingo a orillas del Volga. En su crónica nos cuenta cómo la embarcación del muerto fue arrastrada hasta tierra. A bordo, bajo la tienda, se instaló un lecho. Se recubrió la almohada y el colchón con un rico tejido de seda cruda. Luego asearon al muerto, lo vistieron con unos calzones, calcetines, botas, un caftán y un gorro de brocado bordado en oro y adornado con pieles de marta. Lo llevaron al lecho y dejaron las armas a su lado. A su alrededor colocaron bebidas alcohólicas, carne, cebollas, frutas y plantas aromáticas. Luego se procedió con una serie de sacrificios rituales: mataron y despedazaron un perro, dos caballos, dos bueyes, un gallo y una gallina, arrojando sus restos sobre la embarcación.


Uno de los vikingos se dirigió entonces a las mujeres esclavas del muerto.

—¿Hay entre vosotras alguna que quiera morir con él? —preguntó.


Una de ellas respondió que sí. Le dijeron que se acercara, igual que a otras dos jóvenes que habían estado a su servicio y lo habían acompañado en todos sus desplazamientos. Durante los días que precedieron a los funerales, la joven que había expresado el deseo de morir pareció sentirse dichosa. Bebía, cantaba y estaba alegre. El día de los funerales, los hombres acudieron a visitarla uno tras otro en su alojamiento. Luego la condujeron a una especie de podium y, por tres veces, la levantaron en brazos. El que traducía sus palabras, la primera vez dijo:

—Mirad, he aquí a mi padre y mi madre.

La segunda vez:

—Mirad, he aquí reunidos a todos mis parientes que han desaparecido.

U la tercera vez:

—Mirad, he aquí a mi dueño en el reino del Más Allá. ¡Todo está verde y hermoso! Me llama. Dejadme ir a reunirme con él.


Entonces la condujeron hasta el barco funerario. Empezó por quitarse las dos pulseras que llevaba en las muñecas y entregarlas a la anciana encargada de matarla, a la que llamaban el Ángel de la Muerte. También se quitó las dos argollas que adornaban sus pies y las dio a dos chicas, hijas de la anciana. Cuando la subieron a bordo de la embarcación funeraria, llegaron hombres con escudos y palos y le dieron una copa llena de una bebida alcohólica. Ella se bebió el contenido y empezó a cantar. Era su canción de despedida. Después de que le entregaran una segunda copa, que bebió sin dejar de cantar, la anciana le dijo que se diese prisa en apurarla y que entrase en la tienda funeraria donde yacía su señor. La joven se asustó entonces y se limitó a meter la cabeza por la abertura de la tienda. La anciana la hizo entrar por la fuerza, y los hombres se apresuraron a ahogar sus gritos golpeándola con los palos y los escudos. Temían que, al oír sus gritos, las otras jóvenes se aterrorizasen y se negasen a compartir la suerte de sus amos cuando les llegara el momento.

Seis vikingos penetraron en la tienda, uno tras otro, y tuvieron relaciones sexuales con la esclava, después de lo cual la acostaron al lado de su señor. Mientras dos de ellos le sujetaban las manos y otros dos los pies, la anciana le rodeó el cuello con un lazo, cuyos extremos tendió a dos de los hombres. A continuación el Ángel de la Muerte tomó un gran cuchillo y lo hundió entre las costillas de la víctima mientras los hombres tiraban con fuerza del lazo hasta producirle la muerte. Cuando acabaron, se prendió fuego a la embarcación funeraria y la enterraron bajo un túmulo.


Bibliografía:
Los Vikingos - Pierre Barthélemy

16 comentarios:

  1. Me encantan los vikingos. Pero qué brutos eran a veces...

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  2. Y tanto, madame, jeje.
    En cierto modo es parte de su encanto. Pero la verdad que como mujer hubiera preferido vivir en otra epoca y lugar.

    Bisous

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  3. Escalofriante relato. ¡Qué angustia tan tremenda! Realmente una muerte que arrastra a otros a la muerte no me acaba de gustar. Cada cual ha de tener su propio tiempo, nada nos tiene que sujetar tanto a otra persona como para seguirla al más allá. Besos espantados, querida dama.

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  4. Yo opino lo mismo, madame. Pero lo mas terrible es que no se respetara la voluntad de cada uno, porque si bien es cierto que ella al principio se presentó voluntaria, luego no le permitian arrepentirse.

    Bisous

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  5. terrible, sin duda... lo triste es que aún en día perviven "tradiciones" similares

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  6. Si, no es que hayamos evolucionado mucho, si nos detenemos a considerarlo.

    Bisous, monsieur

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  7. Que precioso relato madame!
    Es genial toda la información que nos ponéis en el blog.
    Mil gracias por todo.
    Besos!!

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  8. Muchas gracias, madame.
    Se aprecia siempre su visita, ya lo sabe.

    Bisous

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  9. Ah, querida madame, así me habéis de enterrar a mí, y ya os dejaré por escrito quienes han de ser sacrificados para viajar conmigo.
    Ahora, estos vikingos, se aprovecharon de la situación para saciar sus instintos!
    En serio: preciosa entrega madame
    Baisiers
    La petite fleur

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  10. Ah, madame llega para la mas siniestra!
    Menos mal que no conservan las costumbres, de lo contrario no me atreveria yo a acercarme a un vikingo, jijiji.

    Bisous, petite fleur

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  11. Qué relato tan terrible!!! Las creencias religiosas llevan a hacer cosas incomprensibles en todos los tiempos y las épocas. En el antiguo Egipto también se encerraba a los esclavos en las mastabas y pirámides en que se enterraba a sus amos.
    Besos

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  12. Pobres, como debian de procurar que sus amos vivieran lo mas posible.
    Resulta aterrador, desde luego.

    Bisous, madame

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  13. ¡Qué terrible suerte! Qué sádicos estos vikingos, claro que así les fue...

    Un saludo y enhorabuena por su blog, madame :)

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  14. Muchas gracias, madame!
    Me alegro de que le guste tambien este.

    Bisous

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  15. Hola amiga te envié un mensaje pero no lo encuentro, sólo decir que es muy interesante tu artículo de los vikingos. Deseo que tu y familia estén muy bien,'Un abrazo Isthar

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  16. Muchas gracias, madame.
    Igualmente espero que su hermana se encuentre totalmente recuperada ya.

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)