viernes, 3 de abril de 2009

Los Banquetes Romanos


El banquete fue, sin duda, la principal diversión privada entre los romanos. Coincidían siempre con la hora de cenar, se hacían con invitados y suponía una fiesta. Por supuesto que muchas familias apenas asistían a alguno, pues tal clase de festejos sólo era común entre las clases altas, que casi cada noche, en un sitio u otro, tenían alguno.


Solía empezar hacia las ocho de la noche. Asistían hombres y mujeres, no como en Grecia, que eran sólo para hombres. Aunque en la Roma antigua, por decencia, las mujeres debían estar sentadas, ya en el siglo I a. C. tanto hombres como mujeres se reclinaban en los triclinios, alrededor de la mesa, menos por una de sus partes que quedaba libre para que sirvieran los esclavos.


Triclinio romano


La comida, que se servía de inmediato, solía constar de tres platos, o alguno más como variación. El vino se servía siempre con agua, aunque a medida que avanzaba la noche la proporción de ésta disminuía.


Los banquetes opíparos de los que tenemos descripción, como el de Trimalción que relata Petronio, no eran en absoluto lo común. Se trataba sólo de ostentaciones de nuevos ricos, o de grandes orgías.


A veces, durante las comidas, un esclavo instruido y con buena voz (comoedus) leía algún texto o poema. Terminada la comida, se retiraba el servicio y la velada se prolongaba en conversación, bebiendo. Esto, a veces, se hacía en alguna otra casa, y entonces se servían vinos nuevos, o más exquisitos, guardados especialmente para la degustación.


En los banquetes más animados a veces se elegía a la reina o rey del banquete, a cuyos dictados, generalmente atrevidos y jocosos, todos se sometían. En banquetes suntuosos también se sorteaban regalos entre los invitados, lo cual ponía de manifiesto la generosidad del anfitrión. A este respecto nos ha llegado la relación de regalos de un soberbio banquete ofrecido Lucio Vero en la época imperial y en el que gastó seis millones de sestercios. Entre los regalos figuraban esclavos especialmente reputados por su belleza, animales, utensilios de oro y plata, carruajes engalanados con hebras de plata tirados por bueyes y asnos y los hombres que habían de conducirlos, etc.


Lucio Vero


Normalmente, mientras se charlaba y se bebía, ya entrada la noche, los asistentes se coronaban con guirnaldas de flores y contemplaban algún espectáculo: mimos, acróbatas, danzarinas (como las famosísimas de Cádiz), cantoras o tañedoras de cítara. Muchas veces estas mujeres tenían un papel final erótico. En ocasiones realizaban antes danzas y contorsiones destinadas a excitar el ánimo de los presentes. Esto, según Plutarco, a veces también se lograba con la lectura de textos obscenos. El banquete, normalmente, solía terminar de madrugada. Ahora bien, en especialísimos casos, y ya en plena orgía, podía prolongarse, con descansos, durante unos días, o comenzar antes del atardecer.



Bibliografía:

Petronio - El Satiricón

Plutarco - Moralia

Luis Antonio de Villena - Catulo

12 comentarios:

  1. Oh, curioso, actualmente es un banquete el tema que ocupa mi última en mi blog, pero desde éste no fue ni la mitad de jocoso y dichoso de lo que solían los romanos. Saludos afectuosos. Au revoir.

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  2. Los de su epoca eran mucho mas comedidos, por supuesto, monsieur.
    Pero los romanos eran todos unos especialistas en organizarlos.

    Bisous

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  3. Una buena entrada, dama. Parece que era muy común que todo el mundo fuera a casa de alguien, invitado a cenar. La comida siempre ha sido una ocasión social excelente. Si te apetece curiosear utensilios, recetas de cocina romana y costumbres alimentarias, en mi blog hay un enlace de "De re coquinaria" de Charo Marco, una excelente investigadora y profesora de cocina romana. Besitos, guapa.

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  4. Muchas gracias, madame.

    Lo que me acorde de usted haciendo esta entrada!

    Bisous

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  5. Ante todo, madame.Yo no puedo comer sinoes sentada , y derecha, porque no favorece mi digestión, salvo un bocadillo mientras disfruto de unalectura en la cama.
    Y luego, me he puesto apensar en lo que habrá sucedido despuésde tanta lectura erótica y espectáculo de bailarina.
    Las matronas romanas deberian regresar a casa con sus maridos muy entusiasmadas!
    Doña Guiomar

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  6. Mas bien debian regresar a casa con sus maridos muy cansados, madame :)

    Bisous, Guiomar, cherie

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  7. Muy interesante artículo, Dama. Me parece que en él se resume con rigor y amenidad el fascinante tema del banquete romano. ¡Nunca me cansaré de leer los jocosos epigramas de Marcial al respecto!

    Un saludo.

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  8. Muchas gracias, madame.

    Un honor y un placer su visita.

    Bisous

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  9. Desde luego los romanos eran únicos preparando banquetes en los que todo tenía cabida. Aún existe la costumbre de invitar a comer, pero ultimamente no están los tiempos para hacerlo muy a menudo.

    Interesantísima esta entrada.

    Un abrazo

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  10. Madame, que agradable sorpresa tenerla de regreso por aqui!
    Se la extraña.

    No, no estan los tiempos para banquetes romanos, tiene razon. Sera mejor no intentar emularlos, por lo menos hasta que la cosa mejore un poco.

    Bisous

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  11. Siempre se ha tenido la visión de que las cenas romanas acababan siempre en orgías repletas de sexo y bebida. Pero no creo que fueran preparadas de la misma manera en todos los casos, y éso se aprecia muy bien en esta entrada. Me imagino que no sería igual una cena "política", es decir, en la que se reunían para tratar asuntos económicos y políticos del Imperio, que otras cenas más disipadas. También cambiarían con los tiempos y los caracteres de los invitados a la cena.
    Saludos

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  12. Me imagino que sí. Algunas señoras debian de desaprobar tanto exceso, así que eso iria al gusto del consumidor, dependiendo de las circunstancias.

    Gracias, madame

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)