miércoles, 8 de abril de 2009

El enigma del príncipe hitita


Después del reinado de Tutankhamon, cuando éste ya había entregado todo el poder a los sacerdotes egipcios, hubo en Egipto una reina viuda, de identidad incierta, que tomó una decisión sorprendente: escribió a Shubililiuma, rey de los hititas, para que le enviase a uno de sus hijos, ya que estaba dispuesta a tomarlo por esposo.


Trono de Tutankhamon


La hipótesis más ampliamente difundida es la de que se trataba de Nefertiti. Todo concuerda perfectamente para que sea ella la autora de la carta a condición de que pueda demostrarse con certeza que continuaba viva por entonces. Se han propuesto también otras candidatas: son cada vez más los que señalan a Ankhesenamón (viuda de Tutankhamon), e incluso alguno apunta hacia Meritatón (viuda de Smenkhara).


Nefertiti


Fuera cual fuese la reina que envió la misiva, y a quien los hititas llamaban simplemente Dahamunzu (Gran Esposa Real), el Gran Rey Shubililiuma eligió a Zannanza, su predilecto, y le envió a Egipto con un séquito muy importante. Lo que nunca pudo imaginar es que la boda jamás se celebraría, debido a que el príncipe y sus acompañantes fueron asesinados. ¿Por quién?


Se han formulado tantas hipótesis que nos tropezamos con un verdadero enigma. No obstante, son muchos los historiadores que apuntan al general Horemheb, futuro faraón, como el responsable de la matanza, al querer evitar el conflicto que hubiera desencadenado en el país el acceso al trono del príncipe y su esposa real. Otros, en cambio, señalan hacia Ay, el entonces faraón, por la razón de ver en él a un rival que podría destronarlo, lo cual parece haber sido la intención de la reina viuda al acordar su matrimonio.


Tumba de Horemheb en el Valle de los Reyes


En los Anales de Shubiluliuma se escribe que éste se vengó de Egipto declarándole la guerra. Y no lo hizo invadiéndolo, pues consideró que le causaba un daño mayor arrebatándole varias posesiones que tenía en Siria. Las pérdidas fueron desastrosas para Egipto, y sólo terminaron cuando se declaró en Hattusa una epidemia, al parecer llevada por los prisioneros egipcios, que devastó el imperio Hitita y causó la muerte del propio rey.


Mapa de los dominios hititas



Bibliografía:

Los hititas – Carter Scott

Dahamunzu - Wikipedia

16 comentarios:

  1. Hola amiga, un tema impactante. Un abrazo Isthar

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  2. Y el mayor impacto de todos fue para el principe, imagino.

    Muchas gracias por su visita, madame

    Bisous

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  3. Desconocía esta historia. ¡Qué interesante! Así que el pobre novio sucumbió a la traición... algo hasta ahora inédito para mí. Besazos y felices vacaciones.

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  4. Una de esas tramas por descubrir, y que probablemente permanecera para siempre en el misterio. Doble en este caso: por la identidad de la reina y por la del asesino.

    Bisous

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  5. Es interesantísimo. No sabía yo nada de esto. Si es que las intrigas y traiciones existen desde que existe el mundo.

    Saludos madame.

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  6. la de crimenes y enigmas sin resolver.
    Y cuantos de ellos en el antiguo egipto!
    No pierdo la esperanza de que algun dia se vayan poniendo muchas cosas al descubierto.

    Bisous

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  7. Un placer recorrer tu blog. Enhorabuena.
    Te agrego como "seguidor".

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  8. Gracias, madame.
    Se trata de una historia que descubrí hace muy poco en realidad, y llamó mi atención.

    Bisous

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  9. Hay muchísimas historias interesantes del reinado apasionante y misterioso de Akenaton, y entre éste y el reinado de Horemheb (en medio el de Tutankamón) Todos son intrigas, conspiraciones y traiciones de los que a penas se sabe nada.
    Muy interesante, madame. ¡Felicidades!

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  10. hay que tener en cuenta que en Egipto el poder se transmitía por línea materna, por lo que una boda de una esposa de sangre real era un peligro para cualquier faraón en ejercicio.

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  11. Si, menuda alarma debio de crearse con semejante audacia por parte de la reina. El que salio peor parado fue el pobre principe.

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  12. me encanta tutankamon y su historia quiero ir a ver las piramide de egipto para descubrir mas viva egiptooooooooo adios


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    Respuestas
    1. Pues hala, anímese usted. Y luego vuelve y nos cuenta.

      Feliz día

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)