domingo, 1 de marzo de 2009

Laura y el Marqués de Sade

Laura de Noves, musa de Petrarca

"Siempre pensé que debía casarlo pronto. Nadie me creyó, me decían que no era urgente, pero ahora sé que ha llegado el momento", escribía desesperado el conde de Sade, padre de Donatien, nuestro marqués. La elegida fue una joven de su edad: Renée-Pélagie de Montreuil, la mayor de los seis hijos del presidente del tribunal de apelaciones de París. Pero Donatien, a sus 22 años, había hecho su propia elección.

Su amada se llamaba Laura, como aquella antepasada del marqués que inspiró los versos de Petrarca y cuya memoria siempre honró Donatien como símbolo del ideal amoroso. ¿Creyó encontrarlo ahora reencarnado en esta otra Laura, la hija del conde de Lauris?

La joven pertenecía a una de las más aristocráticas familias de Provenza, así que, como es natural, el padre de Laura ya tenía buscado un candidato mucho mejor que el hijo de un conde totalmente arruinado. Era imposible desde un principio, pero eso no le hizo desistir. La conoció durante una visita de ella a París, pero luego Donatien se trasladó a Aviñón para estar más cerca de ella, y se convirtieron en amantes.

Para Laura él no fue el primero. Su sensualidad era insaciable, pero también sabía ser muy calculadora a la hora de pensar en su conveniencia. Utilizó al joven para su placer y luego, en el momento que consideró oportuno, recurrió a su propio padre para que le comunicara que debía abandonar cualquier idea de matrimonio con ella.

Le partió el corazón, como demuestra esta carta que él le escribió por entonces:



¡Mentirosa! ¡Infeliz desagradecida! ¿Qué ha sido de vuestra promesa de amarme mientras vivierais? ¿Quién os obliga a serme infiel? ¿Quién os convence de romper los lazos que iban a unirnos para siempre?... Sin duda vuestra familia ha influido en vuestra decisión. Teme unirse a alguien que la adora. Los eslabones de una cadena persistente le resultaban únicamente a usted una carga y su corazón sólo susceptible de inconstancia y frivolidad, no fue lo bastante delicado para reconocer su encanto… mi amor no le era suficiente… Inmenso, nacido para hacerme infeliz. Quiera la infidelidad del traidor que ha tomado mi lugar en su corazón, hacerle aparecer un día el amor tan odioso como usted ha hecho la infidelidad a mis ojos… Pero ¿qué digo? ¡Ah, mi amada amiga, divina amiga! Único contenido de mi corazón, único deleite de mi vida, ¡a dónde me lleva la desesperación! Perdone las palabras de un infeliz que está fuera de sí, cuya única meta es la muerte una vez ha perdido lo que amaba. Quién puede atarme a la vida cuya única dicha es usted. La pierdo a usted, pierdo mi vida, muero, muero la muerte más cruel…, me aturdo, querida amiga, ya no estoy en mi juicio, corren las lágrimas, veo como a través de una nube… ¡Sólo a usted anhelo y deseo! ¡Sólo pienso en usted!”



Bibliografía:

El marqués de Sade, una vida - Francine du Plessix Gray

El marqués de Sade - Walter Lenning


14 comentarios:

  1. Menuda carta llena de resentimiento, aunque es comprensible cuando uno se hace ilusiones y ve que luego todo se desmorona. No conocía a la tal Laura, pero me ha gustado mucho su historia

    Besos madame

    ResponderEliminar
  2. Quien iba a imaginar que una mujer lo habia llevado de la nariz, verdad madame?

    Bisous

    ResponderEliminar
  3. woaa... me encanta el blog! super interesante!!!
    muchisimas gracias por pasarte por la reina de la noche!
    un beso madame!
    Angi

    ResponderEliminar
  4. Gracias a usted, madame.
    Espero que siga siendo de su agrado.

    Bisous

    ResponderEliminar
  5. No me imaginaba al marques de Sade con sentimientos tan intensos y tiernos hacia una mujer. Una interesante sorpresa. Besitos.

    ResponderEliminar
  6. Sí, ya ve, el también amaba.
    No todo eran latigazos :)

    Bisous

    ResponderEliminar
  7. Hola, un gusto saludarte y agradecer tu comentario en Cartas astrales de personajes.Felicidades, tu blog es hermosísimo y muy interesante.Gracias y mil bendiciones.
    Un abrazo Isthar

    ResponderEliminar
  8. gracias, madame.
    Es que es justo una de mis curiosidades, lo de las cartas astrales de personajes historicos, asi que me ha encantado encontrar tu espacio.

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. En este episodio el Marqués de Sade pasa de cazador a ser cazado. Tal vez la historia nos ha contado siempre tan sólo una parte de él. Laura, co su aptitud, lo ha supereado con creces.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  10. Sí, una nunca lo imagina como cazado, pero asi fue tambien, lo que resulta curioso.

    Bisous

    ResponderEliminar
  11. Hola amiga discúlpame, por haber colocado el marques de Sade, no debí hacerlo, no me di cuenta que era inapropiado. Escribe cuando gustes, mil disculpas, no fue con mala intención.
    Un abrazo Isthar

    ResponderEliminar
  12. Ay madame, no habia visto esta nota suya.

    Pero si no hay ningun problema! No era nada inapropiado en absoluto, al contrario. A mi me gustó ver su carta. El personaje da para rios de tinta, y lo que usted publicó no tiene nada que ver con esta entrada, ademas.

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Me llamo Laura y siempre me han encantado los escritos de Sade, ahora me encantan mas al saber mi nombre en su historia ¡¡¡¡

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Madame Laura, no podía llevar usted un nombre más asociado al marqués: el de su antepasada y el de su primer amor.

      Muchas gracias y buenas noches

      Bisous

      Eliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)