sábado 28 de marzo de 2009

La competitiva marquesa de Verneuil

María de Médicis

Cuando Enrique IV de Francia se casó, su amante, Enriqueta d’Entragues, marquesa de Verneuil, comenzó a correr con María de Médicis una carrera de velocidad, un curioso concurso de fecundidad, poniendo todo su amor propio en dar al luz al mismo ritmo y con la misma regularidad que la reina. Así, en 1601, habiendo dado María un Delfín al rey, la Verneuil no perdió el tiempo y trajo un niño al mundo, “que el rey besa y mima mucho, llamándolo su hijo y encontrándolo más hermoso que el de su esposa, la reina, diciendo que éste se parece a los Médicis, pues es negro y gordo como ellos. Se dice que, al enterarse la reina, lloró mucho.”


Esta marcada preferencia por el hijo del amor henchía de desmesurado orgullo a la favorita, que llegaba a considerarse la única y verdadera mujer del rey, declarando indecentemente “que ella era la reina antes que la otra”, y llamando a su hijo Delfín. La confusión era, pues, total, y el rey la alentaba ex profeso, confundiendo a las madres como confundía a los hijos. Cuando iba a visitar a su numerosa prole, se hacía acompañar indiferentemente por la reina o por la amante y, a veces, por ambas a la vez.


Marquesa de Verneuil


Así, en la vida doméstica la jerarquía se invierte muchas veces y la favorita toma, con el consentimiento de todos, el primer lugar. Esas inversiones domésticas suelen acarrear no sólo querellas, humillaciones, celos, sino también insultos de los que no se salvan los oídos del rey. Enrique IV toleraba que María de Médicis calificara a Enriqueta de “marquesa puta”, y que ésta respondiera sin ambages tratando a la reina de “gorda banquera”.



Bibliografía:

Las mujeres del Rey – Chaussinand-Nogaret

Journal pour le règne de Henri IV – L’Estoile

Mémoires – Claude Groulard

17 comentarios:

Kassiopea. dijo...

Qué poca vergüenza tenía el rey.

Ceridwen dijo...

Jo, pues sí que se tenían aprecio las dos, sí.

La Dame Masquée dijo...

Si, madame Kassiopea, la vergüenza era un bien escaso.

La Dame Masquée dijo...

Ya ve, Ceridwen, lo poco que se molestaban en disimular su aprecio.

Un saludo a ambas.

El Caballero dijo...

Adoro tanto estas historias, tienen un atractivo colosal. Adorable... saludos afectuosos.

Minerva dijo...

Muy astuta la marquesa de Verneuil, jajajaja, de verdad que ella y el Rey tenían muy poca verguenza, me ha dado pena María de Medicis, tengo por ahi un libro que trata sobre Reinas y amantes francesas y ahi aparece una historia sobre Maria de Medicis y todavía no la leo :O, aprovecharé mis vacaciones para darle otra revisadita a ese libro.

Ese libro que menciono me sirvió como fuente para publicar la biografía de Madame de Maintenon en enero ;).

Un abrazo! :)

La Dame Masquée dijo...

Gracias, caballero. Como ve, habia menos verguenza que en su bonita epoca!

Un saludo

La Dame Masquée dijo...

Madame Minerva, el libro es estupendo, contiene un monton de anecdotas y detalles curiosos como este.

Bisous, madame

Allek dijo...

aca contigo he aprendido mas historia que en el colegio..
un abrazo!

La Dame Masquée dijo...

Si es que en el colegio solo nos enseñaban batallitas y cosas asi.
Nos perdiamos lo mejor :)

Un saludo

Isabel Romana dijo...

Verdaderamente el rey se merecía haber sido llamado hijo de una cualquiera, porque su comportamiento era absolutamente innoble. Que tuviera una querida es algo que entraba dentro del guión, pero que hiciera pública vejación de su propia esposa, que jugara a confundir a sus propios hijos - los legítimos como los bastardos - es repugnante. Esta historia pone de manifiesto, en mi opinión, varias cosas: a)que un rey puede ser más miserable que el más miserable de los villanos, así que no cabe suponer, ni entonces ni ahora, que una alta cuna otorgue, por sí misma, ninguna cualidad de nobleza; b) que una mujer puede ser objeto de burla y escarnio aunque ocupe el lugar más alto de la escala social, en definitiva, que cuando conviene se la despoja de sus títulos y honores para dejarla al ras del suelo que es el lugar que otorgaban a las mujeres estos capitostes y tanta gente todavía hoy; c) que algunas mujeres tienen una capacidad extraordinaria para convertirse en enemigas de su género, con tal de quedar ellas mismas por encima de la otra: una rivalidad desvergonzada y atentatoria contra la dignidad de las mujeres. En fin, disculpe su merced un comentario tan largo, pero es que me parece que ha puesto un ejemplo muy ilustrativo de nuestros males. Besitos, dama.

La Dame Masquée dijo...

Totalmente de acuerdo con usted, madame.
Los hombres siempre degradando a la mujer y la mujer sumando a todo ello su autodegradacion con tales actitudes.
Ya me dira usted a quien deberian haber insultado en todo caso!

Bisous

isthar dijo...

hola, te dejo el link de las mil y una noches.
Ya se que el lugar no es el indicado. Disculpas,creo que te interesará Besos Isthar

http://es.wikisource.org/wiki/Las_mil_y_una_noches

La Dame Masquée dijo...

Gracias, madame, habia leido la obra hace tiempo, si.
No entiendo por que me deja el link, pero muchas gracias.

Bisous

carmencmbejar dijo...

Qué cosas!! Peor hay que tener en cuenta que los reyes no se casaban por amor, sino por razón de estado. En cualquier caso nunca se tenían en cuenta las opiniones de las mujeres.
Saludos

La Dame Masquée dijo...

Asi es. Lo malo es que tambien las mujeres se casaban por razon de estado, pero a ellas no se les hubiera tolerado la actitud del rey.

Un saludo, madame

Ana Trigo dijo...

Madre mía, vaya plan! No me gustaría verme en el lugar de ninguna de las dos mujeres :S