martes, 24 de marzo de 2009

Diálogo de Besugos

La familia de Carlos IV

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En la familia y en la corte de Fernando VII ocurren sucesos equivalentes a tres o cuatro dramas de Shakespeare juntos. En sus cartas íntimas al ministro Godoy, la reina María Luisa calificaba a su hijo de “marrajo cobarde”. Para muestra del ambiente familiar, creo que basta con este botón.

Napoleón hizo saber a Fernando que su padre exigía que se le devolviese la corona que poseía en virtud de una abdicación nula, debiendo darle al punto respuesta escrita. El día en que ésta fue entregada, Fernando VII visitó a su padre y mantuvieron el siguiente diálogo asombroso, de cuya autenticidad responde en sus memorias el canónigo Escoiquiz:

Fernando VII

Fernando.— Padre mío, si Vuestra Majestad no hizo voluntariamente la renuncia de la corona en Aranjuez, ¿por qué no me lo advirtió entonces, sabiendo que en tal caso nunca la hubiera yo admitido?

Carlos.— La hice voluntariamente.

Fernando.— Pues, ¿por qué ha protestado Vuestra Majestad contra ella?

Carlos.— Porque no la hice en mi ánimo con intención de que fuese para siempre, sino para el tiempo que me pareciese.

Fernando.— ¿Por qué, pues, hizo Vuestra Majestad la renuncia sin esa cláusula, o no me lo dijo a lo menos en secreto?

Carlos.— Porque no me dio la gana ni tenía obligación de decírtelo.

Fernando.— ¿Pues acaso insinué yo a Vuestra Majestad siquiera que lo hiciese?

Carlos.— No.

Fernando.— ¿Y Vuestra Majestad quiere ahora volver a reinar?

Carlos.— No. Estoy muy lejos de eso.

Fernando.— Pues ¿por qué me manda Vuestra Majestad que le devuelva la corona?

Carlos. — Porque se me antoja, y no tengo necesidad de decirte la razón. Ni quiero que me hables ya una palabra de esto, sino que obedezcas.


Bibliografía:
Historia Inaudita de España - Pedro Voltes