lunes, 16 de marzo de 2009

Conjura en Toledo


Hubo entre los reyes visigodos un príncipe que no era de estirpe gótica. Se llamaba Ervigio, y la Crónica Rotense nos lo presenta como hijo de padre bizantino y madre visigoda. Su padre había sido expulsado de Constantinopla por el basileus y llegó a España en calidad de refugiado. Allí fue recibido con magnificencia por el rey Chindasvinto, que le dio por esposa a una pariente suya.


El fruto de este matrimonio, Ervigio, se convirtió en un distinguido magnate de la corte toledana en tiempos del rey Wamba. Llevaba el título de conde en razón de su pertenencia al comitatus, es decir, al séquito del monarca. Pero Ervigio iba a protagonizar un encumbramiento todavía mayor, pues lograría colocar sobre su cabeza la corona del reino visigodo.


Su encumbramiento fue el resultado de una refinada conjura tramada por él y que tuvo por escenario el palacio toledano. En la tarde del domingo 14 de octubre de 680, el rey Wamba tomó una infusión de hierbas, como seguramente tenía por costumbre. Pero esta vez hubo algo inusual, porque el conde Ervigio, con la probable connivencia de personas de los servicios médicos de la corte, mezcló en el brebaje una fuerte dosis de esparteína, un poderoso narcótico que no producía la muerte, pero que privaba de sentido a quien lo tomaba. El efecto fue inmediato: Wamba se desplomó en aparente estado de coma y los magnates creyeron que se hallaba en trance de muerte. Con el fin de que muriera como un buen cristiano, se decidió imponerle el hábito de penitente.


Wamba fue tonsurado. Se recubrió su cuerpo con un cilicio y se trazó sobre él una cruz de ceniza. Entre oraciones se amonestaba al penitente a observar los deberes que tenía que cumplir a partir de entonces, si es que sobrevivía, totalmente apartado de los asuntos terrenales: “No te mezcles en ningún negocio de este siglo, no desees ninguna cosa temporal: vive ya como un muerto para este mundo.”


Pero Wamba, lejos de morir, despertó. En cuanto cesaron los efectos del hipnótico, volvió en sí y se encontró transformado en penitente público, legalmente incapacitado para reinar.



El monarca intentó resistir al despojo del que había sido víctima. Pataleó y alegó que la penitencia era inválida, pues se la habían impuesto contra su voluntad, hallándose inconsciente bajo los efectos del narcótico.


En el canon 3 del concilio XII de Toledo, reunido apresuradamente para ratificar la legalidad de la realeza de Ervigio, resuenan los ecos de las protestas de Wamba y de los argumentos aducidos contra él por el primado Julián, amigo de Ervigio. El canon calificó de “procaz y obstinado descaro” el intento de aquellos que pretendían “liberarse del signo venerable de la tonsura y arrojar lejos de sí el hábito de la religión afirmando desvergonzadamente que no estaban sujetos a las reglas de la disciplina eclesiástica porque ellos no pidieron la penitencia ni al recibirla conservaban el sentido”. Y el canon aducía como decisivo argumento teológico el hecho de que tampoco eran conscientes los párvulos que recibían el bautismo y no por ello el sacramento dejaba de ser válido y de obligar a quienes lo recibieron.


Wamba, abandonado por todos, cesó su inútil resistencia y suscribió dos documentos preparados por los autores de la conjura. En uno de ellos designaba a Ervigio para sucederle en el trono, sin necesidad de una elección como la que le había dado a él la corona; el otro era un mandato dirigido al obispo de Toledo para que procediera sin dilación a conferir la unción real a Ervigio. Y hubo un tercer documento: una declaración de los magnates de la corte certificando la tonsura de Wamba y la imposición del hábito de penitente.


Ervigio, proclamado rey el lunes 15 de octubre de 680 y ungido el siguiente domingo, pudo dar comienzo a un reinado tan ardientemente deseado como sinuosamente conseguido.



Bibliografía:

Semblanzas visigodas - José Orlandis

Los godos en España - E. A. Thompson


16 comentarios:

  1. Enhorabuena por el blog. Me parece que está muy bien documentado y nos presenta temas seleccionados e interesantes sobre nuestro pasado que merece la pena conocer.
    Si no te parece mal he hecho un enlace de tu blog desde el mío.
    Encantada, saludos

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  2. Un placer recorrer este blog. Una pregunta ¿conoces la historia del Cristo de la Calavera?

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  3. Supongo que monsieur se refiere a la leyenda que nos cuenta Gustavo Adolfo Becquer.

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  4. Madame:
    ¡Qué manera tan pícara dequitárselo del medio al pobre!. Porque eso de comparar el bautismo con convertirse en penitente, en ninguna orden religiosa son válidas las promesas hechas no estando en plena conciencia, como tampoco las promesas matrimoniales!.
    A mí me parece una trampa, muy injusta...bueno, cosas de testas coronadas, conjuras palaciegas e intrigantes cortesanos.
    Excelente exposición, con vuestra maestría habitual.
    Hasta la nuit!
    Doña Guiomar

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  5. Exacto, madame, en el siglo VII la Iglesia estaba al servicio de las coronadas. Y despues tambien.
    Ya ve usted que resolucion tan bonita.
    Menos mal que ya no se atreven a tanto, despues de mas de 1300 años.
    O si?

    Bisous

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  6. Excelente Blog!! Todo un hallazgo para los que amamos la historia. Esta entrada sobe los visigodos me parec eespecialmente interesante. Adelante con el buen trabajo! te leeré con frecuencia

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  7. Muchas gracias, monsieur, es todo un honor!
    Espero su visita, pues.

    Bisous

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  8. Qué barbaridad. Y anda que vaya tela con la iglesia, que se pensaban que estaba moribundo y le colocan un cilicio. Qué pretendían, acelerarle la muerte?

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  9. No conocía esta historia. La verdad es que de los Visigodos pasé bastante de largo en mis estudios tanto en el instituto como en la universidad. Muy buena la información

    Besos madame

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  10. Y dicen que la ficcion es extraña, a veces la realidad parece mas extraña que la ficcion!
    Saludos!

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  11. Gracias, mesdames. Verdaderamente tenian formas peculiares de tratar a los moribundos, si. Todo fuera por la salvacion del alma.

    Madame Jimena, se perdio usted muy buenas historias entonces, pasando de los visigodos. A mi me encantan, pero le dire que en mi epoca de estudiante tampoco eran de mis temas favoritos. Les tome aficion despues.

    Madame amatista, que acertada observacion. Como suele decirse, la realidad supera a la ficcion.
    Cosas veredes!

    Bisous

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  12. todo un golpe de estado incruento... la verdad es que la historia del derecho canónico tiene que estar plagada de leyes "raras" como esta... de la penitencia...

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  13. Si es que hay que tener morro. Es increible lo que se puede llegar a argumentar, monsieur.

    Bisous

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  14. Cuantos entresijos y corrupciones ha habido siempre en la historia. El artículo 9 lo aplicaban a cada momento según su conveniencia, y a lo hecho pecho.
    A partir de hoy tendré sumo cuidado con las infusiones que tomo. Por si acaso.

    Un abrazo

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  15. Si, lo que me sorprende en este caso es que no fueron a por el asesinato, como era tan comun entre los reyes godos. Fue algo muy sofisticado para su epoca.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)