lunes, 30 de marzo de 2009

Bodas a lo Médicis

Retrato de hombre con la medalla de Cosme el Viejo - Botticelli


Cosme de Médicis es un tirano. Según él, la autoridad debe ejercerse tanto sobre las estructuras administrativas como sobre las costumbres; las artes tampoco escaparán a esa forma de autoritarismo. Se le reprocha el haber practicado “la caza de brujas”, y navegará con igual facilidad por la tiranía política y el mecenazgo literario hasta su muerte en 1464.

En Florencia todo está reglamentado, incluso los placeres. El Consejo, donde Cosme reina como amo y señor, exige que las casas privadas se edifiquen suntuosamente. Si el Médicis ama el lujo, el barrendero también tiene que amarlo. Se otorgan ayudas para la construcción que se recuperan mediante el pago de impuestos.

Cosme firmó varios centenares de ordenanzas en 35 años de gobierno. Se refieren tanto a funerales como al matrimonio, autorizado a partir de los 16 años. El matrimonio nunca se pacta según el deseo de los futuros esposos. Los casamientos a lo Médicis los decide un intermediario, el sensale, que pone en conocimiento del funcionario público el nombre de los novios. La dote no es una costumbre, sino una obligación. Su monto no se entrega al futuro esposo, sino que se deposita en el Monte, el banco del Estado, y allí permanecía durante 15 años. Después se permitía retirarla, pero se aconsejaba dejarla; a partir de entonces se percibía un interés progresivo. La colocación del anillo, símbolo del compromiso, se celebra obligatoriamente con un almuerzo y una cena. Se hacen regalos, pero los de la novia no deben superar las cien libras. El día de la boda se coloca una cinta o una guirnalda de flores que atraviesa la calle donde vive la futura esposa. La reglamentación de la decoración exterior varía según las artes, las corporaciones y el monto del depósito que el padre de la desposada tiene en el banco del Estado.


Antes de la misa, los casados, acompañados por sus familiares y amigos, van al Bigallo, cerca del baptisterio de San Giovanni, donde se celebran siempre los grandes casamientos. Suenan las trompetas decoradas con el blasón que simboliza el arte al que pertenece el novio. La novia, bajo un velo blanco que simboliza su castidad, avanza hacia el altar donde la espera el esposo. Antes de la ceremonia a veces a éste le está permitido salir a caballo de la casa de sus padres, acompañado de 10 mujeres como máximo; pero tiene que respetar la obligación de volver a la casa de la novia en compañía de por lo menos dos mujeres o de dos hombres; de lo contrario le será aplicada una multa de cien florines. Y no es que sean costumbres, sino decretos que en Florencia nadie puede ignorar.

Por respeto al sacramento, está formalmente prohibido consumar el matrimonio la misma noche de la ceremonia.

Los banquetes también están sujetos a reglamentos. En el del mediodía no puede haber más de 25 mujeres sin contar las de la familia, no más de 10 hombres y no más de 8 servidores. Las nupcias no pueden prolongarse más de 2 días. Las danzas y los ejecutantes de trompa y de timbal están prohibidos fuera de la casa de la novia, donde siempre se desarrollan los festejos. Se controla el menú y el cocinero tiene la obligación de informar lo que será servido a un funcionario especial. Sólo se permiten 3 platos y 25 porciones por plato. Si se sirve carne de vaca, no pueden consumirse otras carnes. Para la cena sólo dos platos: picadillos, gelatinas o tartas. Cualquiera que sea el rango de la casada, no tiene derecho a distribuir o a enviar ningún adorno, bolsa, cinturón o tocado.



Como buen banquero, Cosme vela por la economía. Lo que se ahorra en el casamiento contribuirá a la riqueza de la ciudad. Utiliza los fondos de que dispone para que en Europa envidien el prestigio de Florencia.


Bibliografía:
Los Médicis. El dinero magnífico - Claude Mossé

10 comentarios:

  1. vamos que para casarse había que leerse bien el prospecto... este hombre debía de aburrirse muchísimo...

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  2. jijiji, asi es, monsieur. Es que hay cosas que vale, pueden justificarse con lo del ahorro, pero otras me parecen puras extravagancias.

    Bisous

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  3. A una se le debían quitar las ganas de casarse. Vaya con Don Cosme, un tirano en toda regla.

    Saludos madame.

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  4. Pues sume usted a eso el hecho de que daba igual que a una se le quitaran las ganas de casarse, porque la casaban.
    Una gozada, vamos.

    Bisous

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  5. Ay, amiga mía!
    Que me ha dejado encantadacon esta descripción.
    Me hahecho pensar en que si bien había intereses
    económicos de por medio, cuánto más bonito y formal era todo, se ledaba verdadero respeto y valor al sacramento, por lo menos, en el primer día, alno consumarlo por respeto al mismo sacramento recibido.
    Baisiers
    La Petite Fleur

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  6. Excelente blog! Estuve leyendo algunas anecdotas y la verdad esta muy interesante!

    Saludos!

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  7. Es que no le dejaban a uno ni casarse... Pobres novios!! Y e imagino que estas reglas sólo serían aplicables a los nobles, porque tanta opulencia no estaría al alcance de cualquiera.
    Saludos

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  8. Muchas gracias, madame Anabel. En realidad poco merito tiene, pues basicamente se trata de recopilaciones de estudios hechos por otros. Mi trabajo es sobre el reinado de Luis XIV, que va en otro blog. Y tambien trabajo en mis novelas. Pero esto es solo un pequeño pasatiempos.

    Un saludo

    Diana de Méridor

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  9. Pues no, madame, eran para todo el mundo. Estan regulados los maximos que nadie debia superar por cuestiones de ahorro. Donde dice maximo 25, por ejemplo, los menos pudientes se apañaban con 2 ó 3, pero era una advertencia de que los ricos no podian excederse en su ostentacion.

    Bisous

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  10. Petite fleur, yo creo que se respetaba mas consumandolo, que al fin y al cabo era para lo que estaba hecho, pero bueno. Total por un dia mas o menos podrian con la impaciencia. Y teniendo en cuenta como se concertaban los matrimonios, hasta en algun caso desearian que el respeto durase eternamente.

    Bisous, ma chere

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)