viernes, 20 de febrero de 2009

El Oráculo de Delfos


El santuario de Delfos, situado a la sombra del monte Parnaso, estaba consagrado inicialmente a la madre tierra, pero en torno al año 1200 a. C., con la llegada de diversos pobladores, se impuso una nueva cultura basada en el predominio del hombre sobre la mujer. Era preciso, por tanto, poner al santuario con más prestigio bajo la advocación de un dios, y el elegido fue Apolo.

En un principio existían tres pitonisas. Más tarde fue una sola. Ésta debía ser una joven virgen, aunque más tarde se estipuló que fuera una mujer de más de cincuenta años. El oráculo funcionaba una vez al año, pero con el aumento de las peticiones se tuvo que ampliar a una vez al mes.

Los peticionarios debían purificarse en la fuente Castalia. Después sacrificaban un animal. Posteriormente la pitonisa realizaba una serie de ritos y, por fin, comenzaba a hablar, dando respuesta a las consultas. Ella era solamente la boca por la que hablaba el dios Apolo.

El complejo monumental se divide en tres bloques de edificios. Los dos primeros se encuentran dentro del recinto del santuario propiamente dicho. Son los monumentos conmemorativos elevados por las antiguas ciudades griegas y el templo de Apolo, junto con el teatro y el estadio donde se celebraban los juegos píticos. El tercer bloque es el santuario de Atenea Pronaia.

El teatro data del siglo IV a. C. y tiene capacidad para unos 5.000 espectadores. Resulta interesante la escasa altura de las gradas, que permitían al público observar la hermosura del
paisaje.

Entre los monumentos conmemorativos destacan los "tesoros", edificios de reducidas dimensiones que reproducían el modelo del templo clásico, aunque no estaban destinados al culto, sino que se utilizaban para almacenar ofrendas y exvotos. A veces se trataba de grupos escultóricos o monumentos.

3 comentarios:

  1. Cuando escribo, mi querida Dame, siempre entro en una especie de espiral, como en un pasillo oscuro donde soplan Sirocos que obligan a las letras a salir como murciélagos en estampida, desorganización, caos de letras que espero en la boca de la caverna para ordenar y regar en un papel; enfebrecido, leo lo que escribí.
    Para que ese vértigo titular, yo doy vueltas alrededor de mis inquietudes, y para que salga algo coherente de la vorágine digno de ser plasmado en papel definitivo, necesito leer textos como los tuyos, me informan, me interesan, me salpican de curiosidad y escribes con una mesura, un orden, digno de un historiador de relatos, no sé si existe esto, ahora miraré de nuevo tu perfil ¿lo eres? Da igual, me encanta como lo haces. Buenos dias, un abrazo.
    Te dejo un enlace, no se si enlazará bien, nunca dejé uno en blogger, soy de arenas, y espero que te guste. Artemisa es una amiga, está dedicado pero el texto es sobre Diosa, la madre.
    (http://lesdammesfrancaises.blogspot.com/2009/02/la-victoria-del-eterno-femenino.html)

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  2. Como madruga usted!
    Me gustan tus estampidas, francamente.
    Lo de mis textos no tiene merito, porque basicamente es labor de recopilacion a la que, eso si, intento imprimir mi sello personal.

    Lo dificil es crear. Me gusta escribir, inventar historias, contarlas. Pero no lo hago tan bien como tu. Escribo novelas historicas, aventureras, sin grandes pretensiones, solo porque me gusta. Disfruto desarrollando tramas, personajes, mezclando hechos reales con los que son producto de mi imaginacion.

    Echare un vistazo ahora al enlace.

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  3. Todo lo que dejamos en un papel a conciencia, tiene mérito. Su toque personal es lo que me gusta leer, las enciclopedias ya las devoro. El texto del enlace no tiene nada que ver con la historia, es una búsqueda. Un saludo, perdón por los comentarios que me dejan, algunos estamos locos con las letras y con insomnio.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)