viernes, 20 de febrero de 2009

Carlomagno más de cerca (II)


Este rey, señor de media Europa, no tenía dinero, y se veía obligado a hacer sus cuentas con el propio balance personal. Para equilibrarlo, había montado una huerta, una granja de gallinas y un comercio de huevos. Pues sí, el rey también era huevero: eran tiempos muy duros. La renta le servía para mantener sus tres residencias en tres ciudades diferentes. Su favorita era Aquisgrán, a causa de su clima suave, de los bosques que la rodeaban y de sus aguas termales. Porque tengan en cuenta que él sufría de reumatismo y gota, lo cual le impulsó a restaurar las fuentes de la época de los romanos. Él personalmente dirigió las obras. Allí adquirió la costumbre de nadar todos los días en una piscina de pórfido y mármol.

Era también en Aquisgrán donde mantenía a su animal favorito: el elefante Abdul-
Abbas, regalo del califa de Bagdad. Carlos lo había alojado en la corte como huésped de honor (sí, al elefante, no al califa), lo lavaba personalmente, hablaba con él, y este exceso de afecto fue el causante de su muerte, pues un día el pobre Abdul cogió una indigestión que lo llevó a la tumba. Carlos lloró mucho y decretó un día de luto nacional.
Viajaba constantemente. La inmensidad de sus dominios lo obligaba a una vida errante e incómoda. Iba como peregrino pobre, en un simple carro tirado por bueyes, con poco equipaje pero siempre con el queso, y se alojaba bajo los techos que encontraba en el camino, no importaba si eran de campesinos o de religiosos. Amaba a sus súbditos y le gustaba mezclarse con ellos. Administraba personalmente la justicia, y recomendaba a todos que educaran bien a sus hijos.

Por las noches se acostaba pronto donde quiera que se encontrara, pero padecía de insomnio. Se pasaba las noches estudiando el abecedario y tratando de comprender las letras. ¡Ay, inútilmente! Hoy sabemos que aquel genio de la política y de la guerra, qu
e había logrado conquistar medio mundo, era disléxico, y nunca logró dominar el alfabeto. Recitaba los salmos de memoria a fuerza de hacérselos repetir por su confesor, y no cantaba mal, porque tenía buen oído para la música a pesar de su voz chillona. Pero, aunque hasta bien avanzada su vejez pasó las noches quemándose las cejas a la luz de las velas, nunca tuvo la satisfacción de leer y escribir correctamente.

Y sin embargo, fue Carlomagno.
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Bibliografía: L'Italia dei secoli bui - Indro Montanelli, Roberto Gervaso
Pierre Riché - The Carolingians: A Family who Forged Europe

7 comentarios:

  1. Me gusta la historia tanto como a ti.Escribo relatos, cuentos para no dormir, pero leerte es un placer, estos relatos con la historia en primer plano me gustan. Un beso

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  2. Qué maravilla como lo narras, me gusta porque hablas muy bien del, y así debe ser… si fue un hombre honesto, un buen rey como tal hay que recordarlo,te sigo.

    Besos

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  3. Muchas gracias a ambos por sus amables palabras.

    Un saludo

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  4. Hola,
    por casualidad he encontrado tu blog y me gusta la forma tan desenfadada de redactar sus textos.

    Felicidades, seguiré pasando por aquí.

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  5. Los dragones y las hadas te hacemos entrega del Premio Symbelmine. Estará aquí esperándote para cuando quieras recogerlo. ¡¡¡Felicidades desde la morada del dragón por tu trabajo en este blog!!!

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  6. ¡¡¡Ah, que se me olvidaba!!! ¡¡¡Gracias no sólo por la buena impresión que te hemos causado, sino por hacérnoslo saber!!! Es tan motivador escuchar esas bonitas palabras... ¡¡¡Muchos besitos!!!

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  7. Muchas gracias, Baruk, a mi tambien me han gustado muchos tus blogs y pienso seguirlos.

    Hada de los Tiempos, me siento muy emocionada por este primer premio que recibo de tu mano. Espero no defraudar tan buen concepto en adelante. Muchisimas gracias!

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)